NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LA IRA DEL MATEMATICO (dedicado a Fernando)

-¡No! Es simplemente intolerable, una ofensa grave, un directo ataque a mi y a mi fe en las ciencias y el saber, en la perfecta exactitud, (lo digo sin acritud), de las matemáticas y su deductivo e inquebrantable método, de su correcto comportamiento en el cual ni siquiera se permite la posibilidad de error si se toman los necesarios datos y se opera adecuadamente, como diría Leibniz. Su monologo es un craso error, Sekioz, un fulminante gancho de derecha en el ultimo segundo dado por quienes todos daban por muerto; no es concebible semejante, que cual bala de AK-47 perforando el encéfalo, de una punta a la otra del cráneo, ha matado, o al menos pretendido con ello, si más no, acometer una herida, una incurable critica sin fundamento al raciocinio inherente en la humanidad. Una humillación así no tiene perdón ni parangón, ni de Dios aunque existiera, y venganza por ella se ha de consumar.

Y con este fin perverso, horas y días, semanas y meses, incluso años y lustros de su vida, que decrepita acontecía, iban sucediéndose en complejos guarismos árabes unidos entre si mediante nexos simbólicos dados por convenciones arbitrarias. Con este cemento fresco, y su cerebro como peón, construyo el más bello y luminoso, moderno y seguro, útil e imprescindible “espacio arquitectónico”, de envergadura y potencial inimaginables para el obstinado pensador que se maravillaba de la armonía de la realidad y sus sutiles relaciones puestas de manifiesto en su obra, sin arrogancia ninguna por no considerarse creador, sino solamente observador de su magnifica obra que desvelaba a los necios ojos de la humanidad, que cerrados permanecían.

Así fue como, durante el tiempo que duraron sus arduos esfuerzos, su objetivo aparentemente principal, el detonante, estimulo del descubrimiento, había ido dejando paso a la verdadera motivación profunda del autor, la de cualquier investigador vocacional: entender el universo en su más amplio entendimiento.“La venganza es absurda” se decía “no puedo pretender refrenar la sinrazón con la misma moneda” continuaba “ni tan siquiera a Mihura, o ya puestos, a Ionesco, se le hubiese ocurrido tan grande sandez sin fundamento”. Contemplo, con este argumento, una vez más su obra maestra antes de cerrar su cuaderno repleto de extraños garabatos ininteligibles, sin la futura intención de utilizarlo.

Las jornadas prosiguieron apacibles y tranquilas, sin obsesiones malsanas, sin persecuciones de respuestas cual policía cumplidor que tras cerrarse su caso, hábil sabueso, persiste en su cotidiano lidiar hasta la resolución encontrar o perecer en el intento (por la vejez, claro).Nuestro protagonista había culminado su vida, pero su legado, no había hecho más que escribir su prologo.

Pese a su misántropo carácter (dada la necesidad de hallar la solución de su particular juego, del enigma de su vida), la poca gente que conocía, que excedía en calidad, quedo anonadada ante su esplendoroso trabajo, sobretodo a aquellos que no lo entendían. Lo hicieron mirar y comprobar a todos los expertos habidos y por haber. No cabía duda de su esplendor, basándonos en las opiniones dadas: todos lo alababan. Los entendidos sonreían con bondad al ver la revolución producida en sus escritos, toda una nueva teoría, y al recrearse en sus múltiples pragmáticas y hermosas aplicaciones.

Mas el libre conocimiento de las cosas, por amoral que sea en si el conocimiento y la ciencia, no quita el hecho de que pronto aparecieran viles mentes que supieron vislumbrar el primer estimulo impulsor de su creador...

Si kantianos fuéramos todos no hubiese sucedido, pero lo cierto es que cuando desde el mundo de las ideas oteo la abstractísima Matemática lo que con ella se había hecho, se quiso suicidar y lamento, con mucha más fuerza y menos ironía y sentido del humor que Einstein, no haber sido relojera.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.