NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 4 de abril de 2010

Hume y las llaves de la libertad (Elucubraciones del demente Sekioz en clave literaria)

NOTA 1: sirva esta "disertación" como precedente al más minucioso Manifiesto Escéptico, del cual, podríamos decir, es el borrador preliminar del que se dilato indefinidamente.
NOTA 2: para aquellos ajenos a la filosofía de Hume, pueden tomar como anexo el siguiente comentario, en especial el punto 3. 

Yo estaba caminando placido hacia el paisaje que renacía del recuerdo. Yo… ¿Quién soy yo? No lo recuerdo... Mis presuntos amigos me enseñan antiguas fotografías con personas completamente desconocidas entre las cuales parece ser que consto yo. Me cuentan anécdotas sobre esas imágenes entre carcajadas, historias que me son completamente ajenas. Intento recordar y compartir aquella alegría pasada que tan vivamente parecen rememorar. Nada… En momentos como esos me siento aislado de la realidad, fuera del mundo, como si no existirá en el.
Yo… ¿Qué es el yo? Puro conjunto de los recuerdos de mis actos. ¿Mis actos? ¿Los actos hechos por un conjunto de recuerdos? ¿Acaso soy yo la causa de esos actos o efectos, negado el principio de causalidad por Hume? Considero, pues, que yo soy como una función matemática que evoluciona, que sufre transformaciones físicas y mentales y experimenta toda clase de vivencias (eje y) con el transcurso del tiempo (eje x); un mero seguido de puntos unidos, de recuerdos, que poco a poco se aíslan, de manera tal que recordamos nítidamente nuestro primer beso, inocente y sincero; aquellos brillantes ojos de orgullo de nuestros padres en ocasión tan celebrada; ese nunca suficientemente agradecido favor de un amigo eterno; el primer sueldo, precedido por las ilusiones y esperanzas de libertad i aparente independencia; la terrible desgracia traumática que marco tu vida,…. Mientras que por el contrario olvidamos la mayor parte de nuestra existencia, borrando así parte de la función y dejando solo recuerdos eternos, puntos solitarios en una cuadricula repleta de borrones sobre la que se intuyen formas complejas. Somos meras lagunas de recuerdos aisladas entre si, pensé.

Mis supuestos compañeros reiteraban sus energéticas afirmaciones: “si, ese eres tu, y ese y ese, y….” mientras me mostraban una orgía de colores y formas. Yo, por más que las comparaba, no encontraba parecido entre las figuras que se decían iguales, tanto entre ellas como a mí. Me mire al espejo y luego mire la imagen, comparando el relativo parecido. Mire mi cuerpo en el espejo con más atención, reflexivo… ¿Mi cuerpo? ¿Habiendo Hume puesto en duda, negado, la identidad personal, habiéndola "yo" perdido, puedo aseverar tan alegremente la posesión de un cuerpo? pensaba mientras me miraba en el espejo ensimismado en mis elucubraciones, ¿simplemente eso demuestra mi existencia? Abandone el reflejo y me mire directamente, empezando por los pies y acabando por las manos, deseando poder mirar mis ojos sin la ayuda de cristales pulidos y artificios externos que pudieran engañarme y tergiversar la realidad. ¿Y acaso mirarme, verme, sentirme demuestra algo más que el hecho de sentir estas impresiones? ¿Cuál es el origen o la causa de estas impresiones o efectos, negado el principio de causalidad por Hume? ¿No es acaso muy precipitado considerar que la impresión que tengo de un objeto, como por ejemplo verme las manos, demuestra la existencia física de ese objeto? ¿Si así fuese no podría afirmar análogamente que el pensamiento de una idea demuestra la existencia física de esa idea, existiendo por lo tanto salvajes centauros que temer y dulces nereidas cuyas libadas a adorarlas me llevarían?
Me seguía mirando pasivamente en el espejo. Anonadado, vi como mi reflejo se desvanecía lentamente, como si al pensar que mi cuerpo pudiese no existir este dejara de hacerlo. Más estupefacta fue la expresión de mi rostro cuando creí vislumbrar que el espejo, luego la pared y finalmente el mundo entero se desvanecían en la nada inexistente, visión semejante a los delirios de quienes consumen estupefacientes. Aterrorizado, pose mi mirada en mis manos, que parecían padecer un proceso que las convertía de opacas a transparentes. Era como si solo pudiese percibir, sentir, ver,…aquello que era con toda certeza verdad, aquello que existiese sin un ápice de dudas, es decir, nada. Yo, que parecía ser una cosa que siente, y que solo sabe que siente, indiferentemente de los posibles orígenes de esas percepciones, encerrado en un fenomenismo extremo, ya no sentía nada. Ni siquiera a mí. Solo yo, mi pensamiento, nada mas; solipsismo extremo, frustración.

Entonces, el que decía ser colega de la facultad me despertó de mi encantamiento y recupere lentamente las percepciones, volviendo a sentir, oyéndole decir “deberemos hacerle un análisis genético en cada foto para demostrarle que son los mismos y que son el”. Y antes de que pudieran soltar una carcajada, conteste sin saber muy bien como, cual resorte mecánico: “ni siquiera la genética es una constante que nos defina, teniendo en cuenta las mutaciones y variaciones del ADN durante toda una vida, las casi infinitas replicaciones de ADN no pueden ser hechas siempre a la vez perfectas, en unos cuerpos imperfectos como los nuestros; ya no hablemos de la epigenetica: somos algo en constante cambio, indefinidos…”
…Silencio sepulcral…
“como se nota que se doctoro modelizando estos sistemas, eh, amigos”, y rieron cordialmente todos menos yo, "yo"…

Ellos continuaron largo rato mostrándome fotografías, hasta que mis neurotransmisores parecieron reaccionar con la percepción de una de ellas con la velocidad y fuerza de un relámpago, del mismo relámpago que encerró a los titanes; una energía tal que me trasladaba por un instante imperceptible a un mundo inenarrable, trascendente. En la imagen se podían apreciar a un grupo de individuos delante de una ingente escultura con una forma muy particular. Recogí la foto de entre el motón y mire el reverso ante el creciente silencio de la pequeña multitud:” Triangulo de Penrose, East Perth, Australia Occidental”. Volví a mirar aquella figura mientras resonaba en mi cabeza “los sentidos nos engañan”, incluso en las cuestiones matemáticas, añadí yo. Un triangulo de 260º. Podía ahora recordar nítidamente como desde el ángulo preciso se apreciaba un imposible triangulo de 260º. Recordé entonces con extraña nostalgia la multitud de efectos ópticos y bocetos de Escher que me divertía observando, en constante sorpresa, de joven, riéndome de los sentidos y de las ciencias experimentales que se basaban en ellos, y que, pese a todo, se consideraban ciencias con un alto grado de fiabilidad; ingenuos...
Me desprendí nuevamente de mis gafas para reafirmarme y comprobar como tergiversaban los sentidos la realidad. Me mire en el espejo. Apenas me reconocía. Me aleje ante el expectante público mientras percibía como la imagen reflejada en el espejo mutaba hacia formas más borrosas e inhumanas. Mire la sala. Todo se veía extraño, grotesco y sabia que aquellos que se hacían llamar mis compañeros no percibían la misma realidad que yo, pese a estar dirigiendo sus sentidos hacia los mismos objetos. Este hecho relativizaba a un más el asunto, la supuesta realidad. ¿Por qué cada percepción ha de tener su propio y único objeto causante? ¿Por qué una relación bijectiva, una correspondencia biuniquivoca y no una función exhaustiva, donde todos los efectos tuviesen una sola causa, prescindiendo de los objetos? ¿imposible? No, no lo creo…

***

“…las 8 en canarias. Y ahora, les dejamos con la actualidad deportiva: el futbolista…¿que? disculpen, nos informan en directo de una posible exclusiva: nuestro reportero internacional nos cuenta como ha sentido estremecerse nuevamente la Tierra en Chile[…] las nueve en canarias. Y ahora, por fin, lo que todos estaban esperando: el ganador del sorteo de este sábado es…¿como? Disculpen nos informan sobre el presunto terremoto chileno: al parecer resulto ser una equivocación de nuestro reportero; la Tierra no se estremeció a causa de un terremoto sino a causa de […]” y apague la radio. Cuantas veces nos engañan los sentidos, los medios de comunicación, la gente que nos rodea, los libros, la ciencia que en su crecimiento se contradice y se consuela diciendo " Cada día sabemos más y entendemos menos", pues más enigmas surgen. Todo…
Me levante al fin de mi lecho. Me dolía mucho la cabeza y no recordaba apenas nada de la noche anterior. ¡Me parece increíble! ¡Aquel alocado físico me debió convencer! Emborracharme para comprender la teoría de cuerdas y las supuestas 11 dimensiones, ¡inaudito!; no podía recomendarme una lectura como “planilandia” de Edwin Abbout, no, ¡tenia que drogarme, quitarme las gafas y dejarme deambular en una noche oscura y espesa por una pista de obstáculos! Inspeccione mi cuerpo y comprobé la existencia de diversos hematomas y contusiones leves. No se si comprobé la existencia de 11 dimensiones, pero la atracción gravitatoria la debí comprobar con gran esmero. Sin lugar a dudas, los sentidos nos engañan, pensaba:
en la oscuridad, en la ceguera, todo es concebible; cuantas veces tras el visionado de una película de terror creía vislumbrar en la negrura figuras inexistentes y terroríficas que torturaban mi mente con estremecedoras escenas. El negro vació confeccionaba con los pinceles de la imaginación esbozos escalofriantes, que marchitaban mi integridad como se marchita una flor con el calor sofocante del desierto. Entonces, la inefable sensación que produce la intención de encender la luz: deseo, esperanza por liberarme de esos pensamientos; pánico, angustia a confirmarlos. Indecisión. Y en ese momento, el detonante: tras minutos interminables de tensión y desosiego confirmados por una conturbada respiración, las necesidades fisiológicas obligan a una prematura decisión. Tragas saliva. Destapas lo mínimo y suficiente el brazo de la protectora y querida manta hacia el interruptor. Cierras los ojos. Lo aprietas. Respiras hondo. Los abres. Exhalas un suspiro…de alivio: nada, todo sigue como debiera. O no...
Pues así debería concebirse la vida diaria, continuamente, si el mecanismo puramente psicológico, pero falaz, que relaciona causas y efectos, no fuese concebido por nuestra mente. Que alivio, ¿verdad? Toda una suerte. Pero saber que es una relación que añadimos nosotros sin un ápice de razón ni verdad, que es una invención, que no es cierto…¿no acongoja? Sin duda, es preferible omitir ese detalle, ¿no es cierto? La oscuridad, la falta de información proveniente de los sentidos facilita esta concepción de la incertidumbre y el escepticismo, de que todo es posible, pues nada sabemos, ya que en la oscuridad nada vemos y mucho confiamos en nuestra amada visión, el más querido de los sentidos. Y en esto, las drogas no son más que un plus de ayuda para concebir estas otras realidades, ayuda especialmente necesaria para mentes limitadas y escasas de imaginación. Pero al fin y al cabo, la oscuridad o ausencia de información y las drogas o cambios fisiológicos que facilitan la adquisición de información errónea o dispar de la realidad son solo eso: una “ayuda” psicológica que nos facilita y predispone a quebrantar los mecanismos psicológicos y, con ellos, el principio de causalidad y, por tanto, a falsar potencialmente todo lo que sabemos, o mejor dicho, creemos saber; pura creencia, y nada más. Por lo tanto, todo es posible, todo...

Entonces me quise levantar y desprenderme de las sabanas que me cubrían completamente, protegiéndome del gélido clima. Mas, incrédulo, sentí como al procurar levantarme, algo me retenía y cuanto mayor era mi forcejeo más estrechamente me apretujaba en las sabanas. Tras un largo intento intenso, repose y me prepare para aunar todas mis fuerzas en un estallido de energía bruta. Coloque, no sin esfuerzo, mis piernas de manera tal que me permitieran impulsarme como un muelle hacia delante, ayudado por mis tensos brazos. Pero todo fue inútil. Inútil no por defecto o falta de fuerza, sino por exceso. Aquella extraña presión desapareció de repente y salí disparado contra el armario de enfrente de mi cama. Tras el golpe caí redondo entre las sabanas húmedas del esfuerzo sobrehumano del forcejeo y del pánico creciente que me embargaba.
Envuelto de nuevo entre las sabanas, que me aprisionaban con fuerza inexplicable, sin causa aparente, obligándome a mirar hacia la ventana, apareció un extraño y lejano rostro desfigurado en el sol que se fue acercando y engrandeciendo en un proceso de metamorfosis hasta posarse a un palmo de mis ojos, casi ya como una figura vagamente antropomórfica, “un mero fantasma de niebla y luz, intangible, incorpóreo, indoloro…” me consolé pensando. Mientras esto ocurría, percibí como una vorágine de energía envolvía a los objetos de mi habitación vivificándolos y quebrantando todos los convencionalismos posibles, todas las leyes habidas y por haber y traspasando los límites de la imaginación:
la impresora comenzó a escupir mi terrible destino, en verso, con tinta de un rojo lóbrego proveniente de dos ojos trágicos que los expulsaban a borbotones, como lagrimas de ira y tristeza ; del globo terráqueo aparecían como hologramas en un ritmo análogo a una progresión geométrica todos mis antepasados emergiendo de sus lugares de nacimiento, de los más cercanos a los más lejanos, llegando en ultimo lugar a los primitivos primates; las piezas de ajedrez se desplazaban por ambos lados del tablero con una maestría tal, que traspasaba los banales parámetros humanos y sus absurdas puntaciones, mientras no podían evitar reír grotescamente, como burlándose de las burdas estrategias humanas a las que estaban acostumbradas a seguir; la ropa se desplazaba por la sala como si fueran portadas por alguien, y a veces se paraban a conversar entre ellas con una gran gesticulación por su parte sobre los misterios sin resolver por la humanidad como si fueran la cosa más trivial y sencilla; la luz se encendía y apagaba alternativamente, sin orden ni concierto aparente, mas creí entrever en sus palpitaciones mensajes en código Morse que por seguro encerraban misterios ni tan siquiera concebibles por la débil mente humana; los altavoces emitían desgarradores lamentos que aunaban toda la desolación del mundo en un vibrante llanto de amargura que como un puñal en mi pulmón se clavaba, impidiéndome respirar, en una agonía constante y mortifera; de los libros de historia emergían batallas campales, barbaries pasadas que ponian de manifiesto el "gran" raciociniocinio humano, en medio de la habitación, cuyas balas, armas, sangre, procuraba esquivar en contra de la voluntad de las sabanas que me retenían férreamente; estampidas de animales, algunos extinguidos por nuestra mano, otros mutados o modificados por ingeniería genética, emergían de mis libros de biología y se llevaban todo a su paso: el edificio se había venido abajo y yo flotaba en el aire envuelto entre las sabanas y mirando aquel rostro espectral, rodeado de abstractos conceptos matemáticos inexplicable pero nítidamente materializados: “bienvenido a la locura” me susurro mientras una explosión semejante al Big Bang volatilizaba y reconstruía el universo. Todo y nada fue uno.
Quise consolarme creyendo que todo aquello no podía ser cierto, mas aquella criatura me respondió condescendiente “demasiado tarde, ya lo pensaste; sabes bien que nada sabes, que todo es apariencia, nada más que creencia; todo es concebible, todo es posible. Mueran tus prejuicios, mueran contigo, cordura y ven a la locura que ni Dios ni su avaro cura conocedores son de su cura. ¿Deseas sinceramente captar la verdad y la pureza de las causas e ideas? Ven, ven y conocedor serás de las primicias de la razón pura, de la metafísica, de los problemas irresolubles. Ven a Niafre, Zokies te espera.”
En una espiral decreciente, era absorbido por una especie de agujero negro hacia la Nada, hacia el Todo, hacia un punto infinitésimo, negligible; hacia nada. Un punto, sin embargo, que lo condensaba todo.

Entonces, jadeante, pude al fin salir de aquel amazónico lugar. Todo fue un mero sueño, un falso despertar, una ilusión, un engaño debido a la dificultad de distinguir la vigilia de aquel onírico mundo, como bien alegaba Descartes.
Medite de nuevo: “Este hecho relativizaba a un más el asunto, la supuesta realidad. ¿Por qué cada percepción ha de tener su propio y único objeto causante? ¿Por qué una relación bijectiva, una correspondencia biuniquivoca y no una función exhaustiva, donde todos los efectos tuviesen una sola causa, prescindiendo de los objetos? ¿imposible? No, no lo creo…”:
Un sueño, dormir, es la única causa de todas las infinitas percepciones y efectos que siento en el mismo. La locura, el delirio, la esquizofrenia, es la causa de todas las percepciones y efectos que siento en ese estado mental, como en una enajenación mental eterna. Las drogas son la causa de todas percepciones y efectos que siento en el estado de drogadicción, de esa tergiversación de la realidad, si bien en estos dos últimos casos se parte de la realidad, que se deforma mediante diferentes modos, de manera que no se trata de una relación exhaustiva real. En cambio, en el sueño, es el mismo la causa y el efecto. Es el máximo exponente de la omisión de esos mecanismos psicológicos falaces. Pueden, sin duda, los sueños lucidos negar la dificultad de distinguir la vigilia del sueño. Pero no pueden negar que el sueño sea la causa de lo que sueñas. La diferencia esta en que en un sueño corriente, el subconsciente rige las normas, mientras que en un sueño lucido tu eres la causa ultima de todos los efectos, tu controlas plenamente tu visión, tu eres el agente activo y el paciente; en un sueño lucido eres Dios con plenos poderes. El único limite: la imaginación.


***

Yo estaba caminando placido hacia el paisaje que renacía del recuerdo… Me recreaba pensando que el horizonte que crecía a cada paso era pintado por una mano invisible. Solo conozco lo que veo, pensé, de manera que lo que no veo, es decir, lo que esta más allá del horizonte, no tiene porque existir. Pero a medida que avanzo, el paisaje que puedo ver crece en armonía con lo anterior. Si no existiese lo que hay más allá del horizonte, ya que no lo veo y no lo puedo comprobar a través de la experiencia empírica, alguien o algo debería reconstruirlo a medida que yo lo pueda ir viendo, con lo cual me entretenía imaginando la mano de un sutil pintor que volvía a elaborar el paisaje.
Pero si ha este pintor, por su vejez, olvidase la situación exacta de las cosas, podría errar en sus dibujos y crear así mundos cambiantes y caóticos, sin orden ni concierto, albergando realidades fauvistas, impresionistas, cubistas, suprematistas, dadaístas, surrealistas,…. Si bien el Alzheimer puede hacer estragos en un pintor, quizás estas tendencias artísticas tendrían su origen más probablemente en el cansancio del autor, harto de su hiperrealismo y de dibujar siempre lo mismo, en tarea monótona como la de una fabrica, falta de creatividad, originalidad y arte. Y como artista, el pintor se vería obligado a innovar, aun a costa de su integridad física, consumiendo drogas si le hiciese falta, o a costa de la integridad mental de los habitantes de su lienzo, tergiversando la realidad que creen conocer, que "conocemos". Pero hasta aquí, el pintor no estaría cambiando realmente la realidad. Una casa es siempre una casa, indiferentemente del artista que la pinte. Sin duda que una casa pintada por vanguardistas será más difícil de reconocer, pero no por ello no lo será. Del mismo modo, el mundo, su lienzo, siempre seria el mismo. Pero si el infatigable artista decidiese transgredir el canon que le priva de la creatividad suprema de su mente caótica, podría efectivamente revolucionar el mundo, no transformarlo, sino cambiarlo de raíz; cambiar el soporte, el objeto que pinta, el sentimiento que transmite, el color, las formas, las proporciones y desproporciones, la verdad,... las leyes que rigen el universo. Igual que en un sueño lucido, su limite es su imaginacion.
Por otra parte, este audaz pintor pudiera cansarse de pintar, tras una larga vida de arduo trabajo y decidir no continuar, convirtiendo la realidad en nada, descubriendo la Nada. Pero si bien un lienzo en blanco, un mundo vació, no es exactamente la Nada, si este pintor, enojado por la falta de inspiración o por haberla perdido tras haber vislumbrado su belleza sublime, decidiese quemar el cuadro, entonces sin lugar a dudas, migraríamos a la verdadera Nada, a la no existencia.
Pero quien seria este pintor, equiparable a Dios? Seria único o deberíamos de pensar en universos estructurados como muñecas rusas, sin fin aparente? O tal vez en una comunidad de artistas, en un multiuniverso, en un espacio de universos paralelos, cuya existencia se demuestra como posible matemáticamente. Es mas, seria un ser vivo este pintor? Podría tal vez ser una maquina? Bostrom con sus tres contundentes premisas expone esa posibilidad. La comprensión de nuestro cerebro y nuestro exponencial incremento de la potencia computacional (predicho por la ley de Moore) son fuertes bazas para pensar en la posibilidad de simular la actividad cerebral humana y posteriormente la de toda una sociedad, enmarcada en un universo hecho por ordenador, una verdadera Matrix. IBM a simulado el cerebro de una rata o un gato . En un futuro lejano, estas supercomputadoras podrían llegar a simular cerebros humanos? Sociedades enteras? Solo el tiempo lo dirá, pero los indicios están ahí. Si se consiguiese, las personas simuladas creerían estar viviendo realmente. Las sensaciones, sentidos y sentimientos se generarían en su mente tal como se generan en la nuestra. Y en ese caso, quien nos garantiza que nosotros mismos no somos una simulación?

Por más inverosímil que parezca, las teorías humeanas permiten estas elucubraciones metafísicas, poéticas, mitológicas. Todo lo escrito, toda la literatura debería ser igualmente creíble y verosímil, o tal vez, mejor dicho, inverosímil. Ni siquiera en las tendencias realistas podríamos hablar de objetiva veracidad, pues todo son descripciones de las impresiones percibidas por un individuo concreto, y por tanto relativas, subjetivas; impresiones provocadas por algo desconocido como podría ser este pintor, que Descartes denomino Genio Maligno y que seria la causa única de todos los efectos, estableciendo una relación exhaustiva.

Bien mirado, un escritor es similar a Dios. El relata la existencia de universos paralelos, de vidas inexistentes. Da vida a lo que no existe y si lo desea puede quebrantar las leyes del universo y anegarlo de fantasía. Pero hay una diferencia notable: este no puede interactuar y beneficiarse de su microcosmos, mientras que el Dios en el que nos convertimos mientras soñamos puede beneficiarse completamente de su sueño. Los oniriconautas están acostumbrados a consumar sus más ocultas fantasías en beneficio suyo, a liberar el ello freudiano en condiciones controladas para mantener su cordura y estabilidad mental en la vida real. Similar a la acción del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, pero sin el inconveniente de poder ser atacado, sin que se te vaya de las manos el asunto, sin peligros; si el peligro acecha, basta con despertarse.

Este Genio Maligno haría plausible que fuese veraz cualquier cosa, incluso el mundo de los locos, siendo estos profetas de la verdad, enviados de “Dios”, otra posible causa de todo, y cuando digo causa de todo no me refiero a que crease el mundo y no hiciese nada más, sino como el pintor descrito al principio, diese vida y realidad al mundo de manera continua.

Así pues el mundo estallaría por capricho de este Pintor, este Genio Maligno, este Dios, o por un sueño, o cualquier otra causa única que estableciese una relación exhaustiva entre las causas y los efectos, pienso, estallaría en algo similar a “la rebel•lio de les coses” de Pere Calders o a la habitación antes descrita: un autentico viaje a la locura. Vilipendiando la ciencia y todo conocimiento presuntamente veraz, Hume nos ha dado las llaves de la libertad sin límites, del caos que ni Lorenz imaginaba. La filosofía de Hume actúa igual que la oscuridad, las drogas, la locura, el sueño o la creencia en un Dios, antes citados. Hume es la llave de schopenhauer y su “todo es posible”. El limite lo pone tu imaginación, tu voluntad.



1. Niafre Zokies: Nia-fre-Zo-ki-es, leído al revés: eskizofrenia, es decir, esquizofrenia

2. http://www.neoteo.com/ibm-simula-un-cerebro-de-rata-en-un-bluegene-l.neo

http://eliax.com/index.cfm?post_id=7229

3.http://www.neoteo.com/realidad-simulada-vivimos-en-una-simulacion-de.neo



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