NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

lunes, 14 de junio de 2010

El secreto de sus ojos


NOTA:bajo el influjo de la misma obsesión oculofilica de la bella rima XIV de Becquer


Eye to eye contact, maddened eyes. Unos odiosos ojos enemigos me escudriñaban centímetro a centímetro, átomo a átomo, con ira inenarrable. Ojos malignos, inyectados en lóbrega sangre, que parecía que observaban placidamente mi alma en mis ojos, como jactándose del sabroso premio que obtendrían en cualquier volátil instante. Ojos sin cuerpos, solamente ojos flotando entre zozobras en el espacio, en un mar invisible, desasidos y llameantes y gritándome con determinación. Ojos, esferas inertes y perfectas contrayendo su cristalina lente tras su corona ígnea, ardiendo en deseos de rendirse a los impulsos de la irracionalidad, de la sangre, de la violencia, de Thanatos. Todavía puedo recordar la primera vez que los vi: 


Era una noche fría y oscura, cruda como solo lo puede ser en la invernal Noruega. Me dirigía pensativo al calido hogar tras una interesante conferencia sobre el cine de terror, cuando tras las sombras incognoscibles del horizonte, surgieron sombrías imágenes que llameaban agresividad. To my horror, sus amenazantes ojos me vieron y me observaron peligrosamente. En ese preciso punto, sentí por primera vez verdadero pánico.

En el pasado, me fascinaban las películas de terror porque deseaba sentir ese sentimiento inexperimentado para mi: había gozado del amor y el desamor, de placer y dolor, de alegría, envidia, orgullo, rabia, deseo, resentimiento, inocencia, odio, esperanza y una infinidad más de sensaciones y sentimientos humanos. Pero jamás había sentido el miedo, y como vitalista que era, quería sentir mi condición humana en todo su esplendor, en todas sus facetas, en la plenitud de mi ser. La experiencia humana, la vida, seria incompleta sin todas sus manifestaciones, pensaba, y por ello anhelaba poder algún día sentir el miedo. Sin embargo, desde aquel día, no he vuelto a ver una sola película de terror; ya no podría sin que se me alterase el pulso en ritmos caóticos, se conturbase la respiración como en delirios surrealistas, palpitase el cerebro a punto de estallar, se contrajesen los músculos en cadencias incontrolables, en convulsiones diabólicas; sin que muriese en vida y viviese la muerte eternamente.

Mientras las sombras se desvanecían acuciantemente tras la naciente y tardía luz de la esperanza, yo yacía en el suelo contemplando unos ojos jamás antes vistos, en un charco. Fearful eyes. Aterrados y acongojados como nunca antes podía haberlos imaginado. Ojos que me miran fijamente, ahora mismo, en el espejo de mi baño. Ojos que ven un arma en mi mano. Ojos que codician mi muerte, que mueren en ansias de matarme. Madden eyes: my eyes.




NOTA: "Más de un millón de suicidios por año en el mundo". Esto son casi dos personas por minuto(1.9). ¿cuantas personas se han suicidado mientras leías esto?

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.