NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

lunes, 28 de junio de 2010

La habitación oscura (fragmentos I)




En la oscuridad, en la ceguera, en la ausencia total de conocimiento por parte de los sentidos... todo es concebible; cuantas veces tras el visionado de una película de terror creía vislumbrar en la negrura de mi vacía habitación figuras inexistentes y terroríficas, morando por entre las sombras, que torturaban mi mente con estremecedoras escenas sangrientas, amenazándome en cada aliento mortífero. En la oscuridad desierta, como si fuese un lienzo en blanco (o mejor dicho, en nefasto y lóbrego negro), confeccionaba con los convulsos pinceles de la imaginación esbozos escalofriantes que marchitaban mi integridad igual que se marchita a una flor con el calor sofocante del infierno abrasador y diabólico. En un continuo estado de pavor, no puedo evitar concebir mi muerte miles de veces entre las garras letales de las criaturas que creo ver a mi alrededor, que me rodean susurrándome versos maléficos que predicen el horror y la tragedia, mientras mi razón me niega su existencia. Esos gemidos de dolor y angustia que oigo en los macabros lóbulos de las putrefactas esencias de esos monstruos, en sus recuerdos tétricos en los que se torturan y quiebran fácilmente a las frágiles mentes humanas en rituales satánicos cuyo hedor llega hasta aquí hoy, cuya sangre me salpica el rostro y se volatiliza mientras me consume, mientras me quema la carne y la vida y... y aunque se que...aunque quiero creer que no es verdad, que solo es el trabajo bien hecho por parte del director que ha conseguido mortificar mi existencia tal y como yo le exigí al pagar por ver la película. Aunque en el fondo lo sepa... o lo crea saber, mis pensamientos y las sensaciones que percibo siguen desquebrajándome en pedazos: esos ojos rojos inyectados en odio visceral, esos ojos letales como el frió acero del viento, de su vaho vació que me roza desgarradoramente entre susurros mi oído y me corta la respiración como si me clavara un puñal gélido como su alma en mi pulmón; todo ello, mis pensamientos y sensaciones, concluyen en que vivo muriendo, entre visiones de ultratumba, si es que no estoy ya muerto y vago entre los vivos gracias a la magia de lo onírico para predicar mi redención y precaver a los locos de su oculta cordura, que a muerte prematura les condena.

Entonces, inmerso en el deliro, la inefable sensación que produce la intención de encender la luz: deseo, esperanza de liberarme de esos pensamientos y sensaciones lúgubres que torturan lentamente mi alma, y por ende, mi cuerpo; pánico, angustia por temor a confirmarlos y condenarme definitivamente en la mayor de las pesadillas. Indecisión. Y en ese momento, el detonante: tras minutos interminables, eternos, de tensión, de desosiego, reafirmados por una conturbada respiración, las necesidades fisiológicas obligan a una prematura decisión. Tragas saliva. Destapas lo mínimo y suficiente el brazo de la protectora y querida manta hacia el interruptor. Cierras los ojos. Lo aprietas. Respiras hondo. Los abres. Exhalas un suspiro…de alivio...: nada, todo sigue como debiera... ¿O no...?

NOTA1aqui puede verse una depurada puesta en escena, por parte de Rafael Darro, de este monologo o delirio, en donde emerge la voz en off del loco (¿o el cuerdo?) tras la angustia del hombre común, que se deja disuadir por esa conciencia ajena que predice su demencia.

NOTA2: aunque todavía se esta perfilando, este fragmento pertenece a mi "El manifiesto escéptico (y divagaciones varias del demente Sekioz en clave literaria)"


NOTA3: el texto se incluye también, desvinculado de su origen y recontextualizado en un ambiente más idóneo-similar, en la colección ¿Tú aún puedes dormir?

1 comentario:

  1. muy bien me transportaste a muchas de las ocaciones en las que la lejania de un sueño que se precipia leve sobre tus cienes se va convirtiendo en realidad. y te levantas con el sonido de las palomas y regresas a cabar tu tumba en el mundo.

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.