NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
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sábado, 3 de julio de 2010

Apología a la reflexión, el análisis, los comentarios




"Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes".Newton expresa así, entre otras cosas, la idea de "tabula rasa" de Aristóteles, a saber, que cuando nacemos no conocemos nada, es decir, que no hay ideas innatas; por lo tanto, es necesario acudir a "los gigantes que nos precedieron", al cúmulo de conocimientos e ideas de la humanidad, para poder progresar. Por ello los humanos son considerados una especie social: porque se nutre de ella misma, porque comparte sus ideas para obtener otras nuevas, mediante el "plagio" parcial o la reformulación innovadora de la realidad existente, la evolución progresiva.


Como explica Platon, es necesario tener algo en común para poderse establecer una conversación: y nuestro pasado y cultura es, en parte, ese algo. Dos personas que no tienen intereses o conocimientos en común no pueden entablar una conversación, no coherente, al menos. Esto es lo que hace pervivir un dialogo: la cantidad de intersecciones de nuestros conocimientos, indiferentemente de si nuestras opiniones son contrapuestas o similares. 
La ausencia de estos intereses es lo que produce, por ejemplo, el fenómeno de "la hoja en blanco", la falta de inspiración de artistas y pensadores en general. Una vez que hemos encontrado una idea, puede ser más o menos fácil desarrollarla y defenderla, dependiendo de lo que se conozca sobre el tema (en cuyo caso siempre se podra ampliar los conocimientos mediante diferentes fuentes) y de la audacia del pensador. Pero si más no, llegados hasta aquí, ya hemos comenzado, ya hemos encontrado el río y solo tenemos que dejar llevarnos por la corriente.

Quizás por ello Sócrates-Platón pensaban mediante el dialogo: porque eran incapaces de encontrar un tema y conducirlo adecuadamente, porque no tenian opinion formada sobre nada. De la boca de Sócrates jamas aparece una afirmación sino es como negación de la de su interlocutor o formulada como pregunta. Es una especie de antiguo Nietzsche negador y sin dogma propio que defiende su "yo solo se que no se nada" pero que, en contra de Nietzsche, no admite la pluralidad de pensamiento y verdades sofista. Esta sutil diferencia es la que, a la larga, convirtió el pensamiento socratico, a partir de Platon y sus herederos, en el enemigo más ferreo de Nietzsche. Por lo tanto, considero que el dialogo ofrece muchas ventajas respecto al pensamiento solitario encarnado por Descartes: nos permite contraponer nuestras ideas, definirlas por antítesis a las de nuestro interlocutor, contrario a nosotros, esto es, defenderlas a partir de la negación del contrario. Además, esta interacción de perspectivas nos da una visión más amplia del mundo y nos aporta nuevas ideas de interes.

Como se suele decir, "ten a tus amigos cerca, y a tus enemigos aún más cerca" para conocerlos mejor y así poder rebatirlos más fácilmente a la vez que refuerzas tu propia teoría por eliminación o por contraposición. Y para ello, evidentemente, no es imprescindible el dialogo directo (como en el caso de Platón, ya que los diálogos en persona suelen degenerar en tertulias inconexas e informales). Así pues, las ideas de textos (de cualquier tipo) o de películas o de cualquier forma de expresión pueden ser una buena fuente de inspiración (filosófica, artística, científica,..) para configurar o pulir una teoría propia, o para examinar diferentes interpretaciones de una misma cosa. Claro que un texto y su comentario correspondiente no es un dialogo, pero la diferencia no es tan grande (menos aun si se intercalan sucesivos comentarios). En un dialogo informal se van concatenando ideas secuencialmente, contraponiéndolas o complementándolas continuamente. En cambio, en un comentario se analiza todas las ideas de la fuente(texto, film,...), se exponen brevemente, y se contraponen, critican, se aclaran o se complementan, todo de una sentada, de manera que la cohesión puede ser mayor que la de un dialogo (si este no es artificial, como los de Platón).

Por otra parte, yo, personalmente, considero más sencillo pensar mediante mi escritura lineal que no mediante el pensamiento puro y caótico, de manera que pueda corregirme constante y fácilmente, ya que en un principio tal vez no tenga las ideas claras, y al cristalizar mis ideas en palabras y esquematizarlas puedo obtener una visión global del asunto más clara, a partir de la cual podría obtener nuevas conclusiones y correcciones.

"No puedes hacer el mundo tu solo" es una frase que escucho mucho. En parte la comparto, ya que si tuviese que partir de cero, si me hubiesen abandonado en una isla desierta, si hubiese sido un "niño salvaje" o no socializado, probablemente no tendría las ideas que hoy tengo (si es que acaso no me hubiese convertido en un mero animal salvaje sin apenas pensamiento, más allá del necesario para mi supervivencia). Por ello considero tan importante la literatura y el arte en general (arte en el que  incluyo la ciencia y la filosofía y toda expresión del pensamiento humano), como la interpretación y reflexión del mismo. Porque muchas veces he visto horrorizado monstruos devoradores de arte, que leen libros "como quien come manzanas que ni sacian la gana, ni la gula ni nada", sin percatarse de la implícita profundidad de las obras de engullen sin saborear, de su trascendencia y sutileza, de la fulgente y maravillosa gracia divina inherente en ellas. La interpretación o "digestión" es tan o más importante que la contemplación o "alimentación". Tanto es así que se puede considerar una forma de creación o, si más no, una forma intermedia que conecta lo pasivo y activo del arte, la contemplación y la creación.  

Es cierto que tal vez lo engullan como basura porque sus gustos y lecturas también lo sean, pero he comprobado en varias ocasiones como yo, en particular, me he quedado atascado en un línea, en las cadencias de cuatro palabras sencillas pero enigmáticas, mágicas y guardianas de hermosas verdades o sutilezas, mientras que mis compañeros terminaban el primer capitulo ignorando mi maravilla. Quizás sea demasiado romántico o lento de reflejos, pero esa frivolidad me desespera. Porque, además, luego te vienen dando lecciones de arte con las cuatro vaguedades que han creído entender, o te tachan de inepto. Supongo que estos son los problemas de la voracidad de la sociedad actual: todo hay que hacerlo deprisa y sin demasiada atención: hay demasiadas cosas que hacer como para pararse a disfrutar de ellas y hacerlas con la dignidad merecida. Sin embargo, yo defiendo la postura que dicta Punset con su "yo no tengo tiempo, pero tampoco prisa". Pero supongo que tendré que resignarme a este entorno, ya que, al fin  y al cabo, el vulgo lee para entretenerse, no para ir más allá de las letras y viajar al mundo de las ideas de Platón. Y en este sentido, quisiera recordar una cita que no recuerdo, de un director de cine famoso, que decía algo así como "no me gusta ver películas porque hay que pensar demasiado".

Sirva esta explicación sobre el valor de los comentarios y la reinterpretación para exponer dos nuevas secciones: criticas de cine y comentarios de texto. 

PD: siempre que hablo de comentarios no me refiero aun simple: "me gusta", "interesante", o un  resumen o opinión vaga, por decir algo. Me refiero a un análisis profundo, si más no, de una de las ideas o detalles sobre las que se trata en la fuente y sobre la que se quiere tratar. Supongo que eso ha quedado claro. Y sino, solo tienen que leer alguno de mis textos sobre esta temática.

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