NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 18 de julio de 2010

PULP FICTION


En la primera escena nos encontramos con una pareja de ladrones simplistas. La explicación del hombre de porqué atracar lugares asegurados y públicos como bares y bancos puede querer mostrar el hecho de que el altruismo ha muerto, ya que nadie sacrificaría su propia vida por el bien común (como si haría la filosofía utilitarista), cuestionando repetidamente el heroísmo.

Tras ello tenemos una conversación entre los gangsters, en la cual se pone en duda el poder de la autoridad, ya que en otros lugares no se permite el “cacheo”, y esta falta de poder por parte de la policía conlleva a una mayor libertad de actuación, como ejemplifica Vincent en relación con las drogas. Esta libertad, si bien no es radical como la de los cínicos, si que resulta atrayente y otorga parcialmente la autosuficiencia que estos deseaban.

A continuación se disponen, armados, a recoger el maletín de su jefe Wallace, que se ha de ir de viaje,  por lo cual pide a Vincent que cuide de su novia Mia durante su ausencia. Entonces Jules, su compañero, le previene del carácter irascible del jefe en relación a Mia exponiéndole la desagradable situación en la que termino Anthony por un masaje de pies, que genera una curiosa discusión sobre la relevancia que puede tener este en una relación amorosa. El consejo de precaución se enmarca claramente en el epicureismo, ya que si bien puede ser placentero el masaje y sus posibles consecuencias, la consecuencia ultima es terrible, incitando así al intelecto calculador que ha de huir del dolor calculando hasta que punto vale la pena correr riesgos por un placer concreto. 

Una vez dentro de la casa de los socios de Wallace, y tras coger el maletín, uno de ellos procura disculparse, como si el trato no hubiera salido del todo bien, a lo que Jules mata a otro de ellos, lo cual desconcierta al primero de manera tal que es incapaz de dialogar con coherencia por los nervios. Este personaje seria una contundente antitesis de la filosofía estoica, definida como imperturbabilidad dado el carácter irremediable del destino. Así pues, es como si no quisiese afrontar la obviedad de su adversa situación, agravándola más.

El curso de la historia sigue con Wallace tratando de convencer a Butch de la viabilidad de su “negocio”. En su discurso apreciamos la filosofía del “carpe diem”, ya que la edad degradara su valor o fuerza, y es por ello que ha de aprovechar que ahora aun la tiene, pero que aun así no es suficiente para alcanzar la cima, ya que no lo ha logrado todavía, para amañar el combate, y considera el orgullo un obstáculo para obtener la felicidad.

Después de ello hallamos a Vincent comprando heroína en casa de una amigo, y podemos entrever el intelectualismo moral socrático al explicar que alguien había rayado su coche y dice: “eso no se hace, va contra las reglas” (solo actúa mal el ignorante). Del mismo modo podemos interpretar las ansias que tiene por castigar a ese “ignorante” como un fin último eudemonista que justificaría la mala actuación, es decir, el placer de autorealizarse castigando al ignorante.

La trama prosigue con la cita entre Mia y Vincent en un restaurante temático. Mia hace una interesante reflexión sobre los “silencios incómodos” y no comprende porque la gente los odia. Esto nos lleva al eudemonismo, ya que una conversación banal y superflua que solo procura evitar esos silencios no es un fin en si mismo. Además,  el hecho de que halla un silencio sin reproche y se pueda compartir, establece un vinculo más fuerte, antonomasia de esta filosofía aristotélica.

Tras “empolvar” Mia la nariz, y sacar a relucir el tema de Anthony, que es negado, alegando que solo le toco (estrechó) la mano (pacto de silencio), se acontece un baile mítico. Al llegar a casa Vincent exhibe un discurso claramente Kantiano al discernir el interés del deber y especificar como llevará a cabo su actuación, mediante la moral autónoma (imperativo categórico). Al mismo tiempo, Mia nos introduce en la realidad de la sobredosis, contradiciendo la virtud eudemonista, que equivale al termino medio, alcanzado mediante la inteligencia, prudencia y equilibrio. Vincent recurre a su traficante, que hace ademán de negar la ayuda,  para reanimarla mediante adrenalina y finalmente terminan con un pacto de silencio.

Terminada la cita, comienza la historia de Butch, el boxeador, en su infancia, para entender la importancia que tiene para él, el reloj de oro de su abuelo (chantaje emocional, apela a los sentimientos) que su esposa se dejo olvidado en su antiguo apartamento. Recogerlo resulta peligroso dado que no cumplió el trato que tenia con Wallace con tal de ganar mucho más dinero con un cómplice en las apuestas (la avaricia rompe el saco, otra mención al intelecto calculador). Destaca la conversación con la sádica taxista que pregunta que se siente al matar y él declara que no siente ninguna lástima.

Tras recuperar el reloj y matar a Vincent, se encuentra en la carretera con Wallace, a quien embiste, chocando contra un coche y sucediéndose una persecución de la que huye, ya que Wallace esta armado. Finalmente, acaban en una tienda de música donde el encargado les deja inconscientes, les ata y llama a su compañero Zed, que parece policía. Estos resultan ser unos sádicos homosexuales que violan a Wallace. Mientras esto sucede, Butch logra escapar y, ya sea por interés, por venganza o por un estimulo kantiano del deber, armado con una catana, retorna a ayudar a Wallace, quien da por saldada la deuda y promete lo peor para Zed. Esto recuerda nuevamente el intelecto calculador, ya que se han buscado la ira de ajenos y esta caerá ahora sobre ellos, por no saber “calcular” bien.

Se retoma ahora la escena del maletín, en el momento en que Jules recita la Biblia, mostrando su carácter religioso, que resulta definitivo tras la intervención del hombre escondido en el lavabo y que les dispara con su pistola. El hecho de que a tan poca distancia, con un arma potente, falle todas las balas, es interpretado por Jules como una intervención de la divina providencia, lo cual le estimula a tomar en un futuro hipotético una vida plenamente enmarcada en el cinismo de Diógenes, vagando por el mundo con plena libertad y austeridad, considerando la patria su mundo, con una opinión critica, reformulando la interpretación de su cita bíblica en la cafetería.

Pero antes de mostrar estas resoluciones, se ven envueltos en un grave problema: accidentalmente han matado en medio de la autopista a uno de los socios, por lo cual acuden a un amigo, Jimmy. Allí contactan con Wallace quien envía a “el solucionador de problemas”, el Sr. Lobo. Cabe destacar la escena en la que alaban el café para evitar hablar del cadáver, acto sin fin en si mismo (eudemonismo). Tras limpiar el coche y los gangster, antes de que la imprevisible esposa de Jimmy llegue, poniendo en peligro su matrimonio, escapan a destruir las pruebas. Al despedirse, Lobo relaciona las ideas de respeto y personalidad, contrastada con el hecho de ser alguien importante.

En el final del film volvemos a la cafetería del principio, en donde Jules hace su reflexión y ayuda a los ladronzuelos dándoles su dinero en una escena cargada de tensión.

Es de destacar durante el transcurso de la película lo delirante de los diálogos y escenas, híbridos entre lo cómico, siempre con un regusto entre ácido y negro y lo crudo, violento, que junto a su famosa banda sonora le otorga un ritmo frenético y constante que nos introduce al mundo de los suburbios, la comida rápida, la mafia, las drogas. Además, como hemos visto, es marcadamente ecléctica ,exponiendo ideas de diferentes filosofías.

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