NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

martes, 2 de noviembre de 2010

Breves recuerdos de momentos que jamás existieron (o plantillas de seducción) I,II,III


1. En la playa


El joven B había quedado a las 8 en el metro para ir a la playa con unos amigos. Sin embargo, nadie había allí a las 8. Ni a las 8:15. Tampoco a las 8:25. Mientras esperaba el siguiente llego a dudar de si realmente había quedado con alguien o solo lo había soñado. La alternativa era que se habían olvidado de él-lo cual era perfectamente entendible y justificable, por mal que suene- y habían cogido un metro anterior al de las 8. O que hubiesen cambiado de planes y él, enajenado como siempre, lo ignorase. Sea como fuere, por muy poco madrugadores que pudiesen ser, las 8:30 era ya muy tarde como para que no hubiese llegado nadie y seguir esperando inutilmente, así que tomo el metro.

Se replanteo entonces, un instante solamente, la adquisición de un móvil, que podría solucionar sus gradualmente emergentes dudas. Pero en seguida se dijo que era más divertido, interesante, aventurero, libre,... así. Que era innecesario. Pero el segundo pensamiento fue más persistente, recayendo en él reiteradas veces: ¿donde bajar? Solía limitarse a seguir los movimientos ajenos, despreocupandose completamente de esas trivialidades, mientras tenia conversaciones todavía más triviales...así que no lo sabía. Cansado de estar sentado, tomo la primera que conocía: Barceloneta.

Hacia mal tiempo: viento, frío, nubes,... Pero ya era tarde como para retirarse: había gastado un viaje de metro y lo iba a aprovechar fuera como fuese. Y con esa voluntad, se desvistió y entro al mar que, irónicamente, era cálido...demasiado cálido: tan cálido, que noto algo detrás suyo que le hizo girar rápidamente para verlo: un extraño, pequeño y rosado animal. Tan pronto lo vio, salio nadando tan rápido como pudo, de aquellas aguas, procurando no tocarla en la huida, es decir, no girándose e impulsandose con los brazos dando amplias palmas, imitando burlonamente y sin pretenderlo a la medusa.

Tras salir del mar, recogió sus pertenencias y fue a buscar la paradita de la cruz roja por mera precaución, mientras comprobada por el camino cuantas de estas criaturas anclaban en la orilla, debido a que pese al frío del aire que ahora le helada la carne, el agua estaba deliciosamente templada; demasiado buena, por desgracia.

A medida que avanzaba iba notando el escozor, incrementado por los voluntarios que parecían mofarse no curándome sino indicándome que continuase el aparentemente largo camino hasta las instalaciones. Cuando al fin salio de ellas, y después de rociarse con cierto recelo la leve picada con el agua salina de aquel desagradable mar que así agradecía su visita, se recostó sobre la arena para tomar la sombra. Así dispuesto, vio a un grupo de mujeres cerca. Y, aburrido como estaba, no se le ocurrió nada mejor que aproximarse a ellas:

-Hola, buenos días. Dispénsenme mi osadía, pero... tengo un problema, ¿saben? Que novedad, ¿verdad? Una persona con un problema. Habrá que escucharle haber que sandeces nos suelta; tal vez nos podamos reír de él y su problema, ¿no? Pues bien, para empezar, mis amigos se han perdido...¿les han visto? Son una pandilla de siete mozalbetes y cuatro mozas.

-Ah, pues ahora que lo dices, he visto un grupo como que describes marchando en esa dirección-dice una de ellas, con malicia, señalando un lugar al azar.

-Oh, permíteme dudarlo, pero vengo de allí, y no les he visto. Y eso que iba gritando a los cuatro mares y siete vientos sus nombres.

-Entonces debió ser en esa otra dirección-dijo acuciante y perversamente.

-No se..., estoy demasiado cansado de tanto caminar como para continuar mi viaje. Ellos se lo pierden. La cuestión es que como no hacia sol, decidí meterme en el agua y me ataco un terrible animal -B se gira y muestra la picadura de medusa, exhibiéndose-. Y personalmente no me hace mucha gracia volverme a meter en el agua, no vaya a ser que lo siguiente sea un tiburón. Tampoco hace sol, y para tomar las nubes me quedo en casa, que al menos tengo con que escribir mi delirante lira. Así que, resumiendo, me encuentro aquí, solo y sin nada que hacer, terriblemente aburrido y al lado de un grupo de simpáticas personas... y me pregunto ¿no les apetecerá tanto como a mi jugar a las cartas para asesinar agresivamente el aburrimiento enajenante?

Llegados hasta aquí, estallan dos voces. La primera ya la conocemos. Es la que ha intentado persuadir a B para que las deje en paz. La segunda voz, en cambio, pertenece a quien sonreía tímidamente los malos chistes de B, y le ofrece cordialmente sentarse para iniciar una amena partida, plagada de seductor humor; de Cook &Funny, como dicen los americanos.

Iniciese, pues, la función:




2.Entre amigos

-Míralo, ya esta otra vez tirándole los trastos a alguien. Este hombre es incorregible. Cada vez que ve a una mujer, no puede evitar intentar ligar desesperadamente con ella- comenta el joven A, observando a E

-Sí, su tenacidad es admirable-suspira C, al girarse hacia E.

-Yo no lo llamaría admirable...Constancia y tozudez, virtud y defecto, son dos caras de una misma moneda-comienza a explicar B-, es inútil perseverar en caminar para alcanzar una meta si no vas en dirección correcta. Lo único que haces es alejarte más y más de tu objetivo, si yerras en el camino, en el método. Y te aseguro que es justamente lo que esta haciendo.

-Claro...escúchenle bien, habla el experto en seducción-ironiza C-, ese cuyas palabras rebosan de una sola obsesión, cual verde mujeriego, y que pese a ello no hace nada por procurárselas. Que sospechoso,¿no? -dice, mientras D, su hermosa novia, asiente.

-No, lo que sucede es que él tiene suficiente con la vía contemplativa-le defiende A-. Se conforma con observar desde una cierta distancia mientras se “autogestiona”-enfatiza con voz lasciva- el placer; a veces, hasta me recuerda al obseso del film "Bilbao"... pero sin obsesionarse con ninguna mujer en concreto, sino con todas a la vez, con la diferencia de que aquí, nuestro amigo B, se mantiene pasivo. Tan pasivo que, además, tengo la impresión que cree que algún día se obrara un milagro y sera pescado sin moverse del sillón de casa, hallando, locura total, un ser tan demente y cachondo como él, pero en mujer.

-Cuantas chorradas. Si uno quiere algo va y lo coge-exclama D, mientras B, obedeciéndola, la toma con una mano por la cintura, deslizandola lentamente hasta la nalga derecha, a la vez que con el otro brazo rodea su espalda y le acaricia el seno izquierdo, cercandola de tal manera que no podían sino sus labios unirse de tan cercanos que eran...en su imaginación-. ¿Sabéis que pienso yo? Que es un homosexual reprimido, encerrado en su precioso armario de felpa rosa que disimula hablando de mujeres mientras, por seguro, piensa en hombres -dicho esto, el bullicio del grupo crece como el cuerpo cavernoso de B ante sus fantasías mentales, o como si esta ristra de palabras hubiese actuado a modo de mecha hasta su final explosivo, oyéndose toda clase de alaridos y piques-. Si no, no se entiende. Ya sabéis: “perro ladrador, poco mordedor”-culmina D, soberbiamente.

-¿Quieres comprobarlo, my lady?- pregunta furtivamente B

-Adelante, valiente. Pero recuerda que la amenaza que no cumples te hace más débil-espeta D, con cinismo y desden.

-Me permite, ¿C?-pregunta galantemente, imaginándolo negador, y preparándose como contestación “solo pretendo complacer a tu querida; no quisiera que por mi culpa se pusiese en entredicho su axioma, desquiciandola de falsa, mentirosa o errada”.

-Claro... toda tuya-responde C, medio dudando, y facilitándoselo al precavido B.

Hechos los preludios, B se acerca grácilmente hasta la oreja de D, donde le susurra suave y dulcemente, o, si más no, tan dulce como su tosca voz le permite, los improvisados versos siguientes:

"El aleteo vehemente del colibrí
es lento comparado con el frenesí
de tus sensuales labios carmesí.

Por ellos tengo la osadía de pedir
que vos cedáis ante mi"

Dicho esto, B desplaza su boca de la oreja a la otra boca, y la besa con pasión. A se empieza a reír, sorprendido por el espectáculo acontecido, y todavía ríe más cuando C los intenta separar y D se lo impide, cercando fuertemente entre sus brazos a B por la espalda para que termine su hermético beso circular.





3.En la biblioteca

B estaba leyendo en la biblioteca cuando alzo la vista y la vio: era una mujer sin parangón posible. Una quimera irrealizable ni tan siquiera en su infinita imaginación; un oasis en el páramo putrefacto de los cánones y convenios estéticos. Era completamente atemporal, absoluta. Sus labios rojos se realzaban por el candor de su lengua, por el blancor que los bordeaba. Sus manos, o mejor dicho, sus dedos y el relieve de sus manos, estaban también recubiertas de un blanco manto invisible y sensual, de un fino guante de seda llamado vitíligo que recreaba en su contraportada la marca de Hispania, la forma de la península unida a la Europa de su brazo, con toda la irregularidad de sus hermosas costas fractales. Y con la fuerza y belleza de su marca y contramarca, de su guante y de su tierra, alzaba en blando movimiento olas de plata y azul, eternos vaivenes de tinta. ¡Ojala fuese la mía, la razón que le hacía esgrimirla! Con gracilidad única, con audacia deseada, meneaba sutilmente la estilográfica mientras B la contemplaba.

Y, en eso estando, la indescriptible beldad alza su vista y se cruza con la suya. B toma una rápida decisión: se alza, deja sus libros entreabiertos y se desplaza con normalidad hasta la mesa de la hipnotizadora. B respira hondo y piensa: "comienza el espectáculo":

-Dispense mi atrevimiento-dice mientras coge una silla y se sienta frente a ella- pero, ensimismado en mi lectura vitalista, alzo un instante la vista para meditar y roer las palabras del autor, y, en vez de eso, me encuentro con sus ojos. Tras leer un "alza tus ojos de este maldito manuscrito y decídete a vivir la vida antes de que el concepto la mate", me encuentro con esa mirada...y me doy cuenta que he vuelto a nacer. Me doy cuenta que no he de agradecerle mi nacimiento a la cigüeña, sino a tus ojos. Me doy cuenta que todavía era un embrión..., y acabo de romper aguas. Me doy cuenta de lo frágil que soy, y que no hay tiempo que perder.

>>...solo quiero conocerte. Me conformo con conocer a mi musa, a aquella beldad misteriosa y anónima a la que yo cantaba y que tu encarnas. Pero esto es cosa de dos, y yo no puedo decidir por ti. Ahora que ya conoces mi voluntad, me levantare y volveré a mi asiento. Si quieres que nos conozcamos, si quieres compartir el mutuo placer de conocer a un desconocido, ya sabes donde estoy. Y si mi improvisado pero sincero discursillo no te ha convencido, le ruego que me perdone por las molestias.

>>Muchas gracias por dejarme saludarla. Hasta...pronto, espero, al menos en mis mejores sueños.

-Espera...te acompaño.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.