NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
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jueves, 27 de enero de 2011

Pruébalo, y lo sabrás


 “Porque si bien nosotros podemos adquirir conocimientos por tres caminos, esto es, por la autoridad, el razonamiento y la experiencia, en cualquier caso la autoridad no persuade si no viene justificada por la razón […]. La razón, a su vez, no puede distinguir entre un sofisma y una demostración, si no estamos en condiciones de enfrentar la conclusión a la prueba de los hechos”.
Roger Bacon, Opus maius



-Sergio, si caliento el vaso de plástico en el microondas, se derretirá y podré remodelarlo?

-Vive Hume, que solo probando se llega a conocer, Cecilia- y acto seguido, lo introdujo y puso a calentar.

-Sergio, sabes tan bien como yo, porque yo también lo se, que Hume esta muerto. Has de admitirlo y superarlo, que ninguna muletilla es buena.

-¿Ah, sí? ¿Muerto? ¿Y como lo sabes tu? ¿Viste acaso su cadáver? ¿La simbólica pero vacua tumba? ¿Letras, si caben, más quiméricas e informes?

-Lo que tu digas, Sergio, pero Wikipedia no miente.

-¿Ah, no? Han existido errores bastante mediáticos, en la Wikipedia, por no decir que ella misma no garantiza la validez de sus artículos, hasta llegar al punto de tener en su haber una entrada que critica sus métodos; y no porque su veracidad sea mucho menor que enciclopedias tan prestigiosas como la Britanica, sino porque admite la pluralidad de los puntos de vista y esta en un proceso continuo de cambio y mejora (como la propia ciencia que describe, nomás que un segundo intermediario en nuestra búsqueda de la verdad, y la cual no esta exenta de míticos disparates como los conceptos de flogisto o de éter, por citar alguno, que en su momento fueron tomados como serios).

>>Detractores, conciliadores, o apologistas; no importa tu postura: si ni el científico que se coloca en la vanguardia de las investigaciones actuales sabe, ¿como quieres que sepa el que le divulga?-pregunto en ultima instancia, mientras recogía el vaso del microondas, frío, y se lo cedía a Cecilia para que comprobase empíricamente, con sus sentidos, con sus manos, los efectos del electromagnetismo en el vaso.

-Entonces, ¿pretendes decirme que todas las enciclopedias del mundo son susceptibles de mentirme? ¿Pueden mentirme tan atrozmente también mis manos al notar el vaso frío tras haberlo calentado?¿Será defectuoso este microondas?

-Por supuesto que pueden mentirte y estafarte: pero busquemos antes una explicación más plausible y que no requiera negar la veracidad de tus sentidos o la bondad del vendedor. Según los conocimientos científicos presuntamente validos y consensuados de los que yo dispongo, las microondas del microondas hacen oscilar, vibrar, las moléculas con enlaces O-H. Por lo tanto, el material de este vaso, si estuviese exento de estos enlaces, podría no calentarse. Además, el vaso lo introdujiste vacío y el ambiente del interior del microondas es seco: la imposibilidad, pues, es evidente en base a nuestros postulados. Introduce ahora un trozo de hielo dentro del vaso y vuelve a probar: el agua es rica en estos enlaces.

-De acuerdo-dijo, mientras procedía.

-Por otra parte, volviendo a lo anterior, es perfectamente factible que todas las enciclopedias te mientan si todas ellas emergen de la ciencia, y esta se equivoca. Toda información tiene una fuente. La fuente ultima de nuestras sentencias es la realidad(si bien nuestra imaginación puede filtrarla o deformarla de manera irreconocible, como en la religión o en el arte): mediante experiencias como las nuestras, los científicos discurren sobre cual es la verdad ultima que subyace en la realidad, las reglas inherentes que la rigen, y que permiten que un suceso suceda siempre del mismo modo dentro de unas circunstancias dadas.

>>Pero parece, según Hume, que esa conexión que intentan encontrar entre la realidad y su percepción, no haya de existir. Y parece probarlo el hecho que todavía, tras miles de años de civilización humana y avances cientificos, reste por delante un largo camino de respuestas y preguntas por descubrir, redefiniendo así nuevamente nuestros axiomas, las bases de nuestros razonamientos. Y es más: vive Platón, que ni tan siquiera sabemos si esta tierra es real, o no más que un vulgar reflejo de un mundo de universales idealizados y perfectos; o quien sabe, si para nuestro pesar, no es este el mejor de los mundos posibles, como argüía Leibniz.

-Platón y Leibniz tampoco viven-protesto, mientras sacaba el vaso caliente del microondas.

-¿Acaso los conociste tu como para afirmar su existencia o no existencia?

-No...y ciertamente ni tan siquiera verlos me hubiese garantizado su existencia, pues se que existe un cubo de hielo en el interior de este vaso, y no alcanzo a divisarlo.

-Muy bien dicho: ¿será un engaño de tus sentidos? Quien sabrá...pero busquemos antes una explicación más verosímil a nuestro entendimiento: seguramente se habrá sublimado, pues no es acaso todo "movimiento y cambio continuo". Vive Heráclito que es así.

-No, no vive-replico tajantemente.

-¿Pero acaso él no son sus ideas, y acaso sus ideas no son inmortales, y por ende, él es inmortal y vive y palpita tan vibrante como siempre en sus sutiles aforismos?

-Tal vez...pero pensándolo mejor: ¿acaso su existencia, acaso sus ideas, demuestran algo más que su propia existencia? Porque utilizas sus ideas como un sinónimo de verdad. Porque no buscas la tuya propia. Que diferencia hay entre las enciclopedias que acabas de criticar y los filósofos que no paras de citar?

-Ciertamente ninguna-reconoció tras vacilar un momento-, solo mis prejuicios pueden negarlo: vivimos en un escepticismo demasiado acusado como para aventurarme a hacer afirmaciones tan osadas. Sin embargo, considero que existen fuentes más fiables que otras debido a su renombre, o rigurosidad pasada, lo que no las exime de errores, mientras que otras fuentes son más sensacionalistas y triviales, más proclives al error.  Y, por probabilidades, una noticia contrastada por varias fuentes tiende a ser más fiable que una contrastada por menos fuentes.

>>Pero aun así, ciertamente, la duda persiste. Vive Descartes...-afirmación tras la cual Cecilia carraspea con rostro inquisidor; Sergio se queda meditativo un momento antes de continuar- como dijo Newton "Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes", así que me has de permitir que fundamente y apoye mi razonamiento en algún punto en común, porque de lo contrario, debería reformularlo todo desde cero. Debería crear una lengua ajena a la tuya; cada cual debería tener un lenguaje propio y aislado. Pero de ese modo, no habría interacción ni progreso: y ciertamente el lenguaje común (aunque le hagamos ciertas contribuciones personales) ha resultado ser una herramienta bastante efectiva  para comunicarnos y progresar en armonía. Así que bien podré resumir mis pesquisas mediante nombres y personajes que resumen parte de mi pensamiento y que conocemos ambos en vez de repetirlo de nuevo, ¿no? Piénsalo como una demostracción matemática. No necesito leer la demostración original, ni tan siquiera leer todos los detalles de esta, para intuir su verdad, para citarla. Si asumo sus hipótesis, las conclusiones caen por su propio peso. Cierto que esta exactitud es solo propia de los sistemas axiomáticos, de las ciencias formales como la lógica y la matemática. Pero...

>>Ten en cuenta que no cito por citar, sino que concuerdo con Descartes en que existen múltiples motivos de dudas: ya provengan de nuestros sentidos, que interfieren con la observación de la realidad; o de nuestro cerebro,  con sus sueños y alucinaciones; o de un ente trascendente que manipule aquello a lo que solemos llamar realidad, cuando en verdad no fuera más que una quimera.

>>Pero dejémonos de palabras que quieren saber a priori y comprobemos a posteriori cual es el resultado; prueba lo siguiente: coge algún recipiente que puedas cerrar, como esa tarrina de vidrio, e introduce dentro el hielo. Así, no podrá escapar y comprobaremos (o no) que el hielo se ha transformado en vapor. Es más, luego podremos volver a congelar ese gas y comprobar (o no) si en el proceso a habido perdida de materia en forma de energía.

Así procedieron: el agua se calentó hasta transformarse en vapor, que se expandió y se expandió con el continuo aumento de temperatura que las excitaba más y más, generando una gran presión en el interior, que contrastaba con la del exterior; finalmente, el tarro estallo y el microondas peto.

De esta forma, Sergio y Cecilia estropearon el recién comprado electrodoméstico, como ya era habitual: siempre que un nuevo artefacto emergía del mundo exterior hasta llegar a su hogar, por la noche, mientras dormía la vida y despertaba el sueño con su voracidad inefable de curiosidad, como si se tratasen de pequeños duendes malignos, de bipolares gremlins, salían del reconfortante nido de lo onírico para experimentar como sonámbulos, como zombis (si dormir es morir) la caótica y convulsa esencia de la realidad.

De este modo, Sergio y Cecilia comprobaron que la observación, la experimentación, había resultado constructiva y destructiva al mismo tiempo. Habían aprendido que no se debían hacer a costa de la destrucción de aquello que daba valor a esa información.



NOTA: inspirado por las manazas de tantos niños curiosos que quieren tocarlo todo (y por las lenguazas de tantos pedantes que quieren saberlo todo, o, mejor dicho, hablar de todo como si supieran de todo citando convulsamente a todos y amparándose tras todos esos todos y, por ende,  manteniéndose ajenos y no aportando nada al Todo; nada más que una mala tejedura [sí, en parte, es una autoparodia]). Manazas que también inspiraron este cuento de Planeta imaginario.

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