NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 6 de febrero de 2011

Sobre todo y sobre nada



Aplaudo tu metodicidad(ante una pregunta, me informo, analizo el caso, generalizo la situación, contrasto las opciones y extraigo una tesis) del mismo modo que aplaudí la metodicidad de Descartes. Y, análogamente, detracto tu tesis.

Si bien es verdad que no sirve de nada regocijarse en el lado más negativo de la realidad o lamentarse, y que el pesimismo solo engendra más pesimismo, y este, malestar, y este, nada bueno, también es cierto que no podemos pretender evadirnos de la realidad en fantasías oníricas. Porque podrás cerrar los ojos ante la realidad y complacerte en ensoñaciones, pero eso no le priva a la realidad  de maltratarte; podrás ignorar que te apunten con un arma, podrás incluso ignorar el dolor de la muerte y la tortura; pero no podrás ignorar la ausencia de vida.

Pero...¡que estoy diciendo! ¡Me retracto, me retracto! ¡¿Si hay personas que funcionan mejor con estrés que sin él, como podemos decir, generalizar, que el estrés es malo!? Análogamente, ¿como podemos asegurar que el pesimismo sea necesariamente malo? Sartre (y  Schopenhauer, el padre del pesimismo profundo en filosofía) es considerado uno de los grandes pesimistas de la historia, y yo veo en él una belleza y fuerza sublime. Y su pesimismo le induce a un sentimiento moral brutal: todo lo que sucede es responsabilidad de uno mismo(generalizando, podemos decir que todos somos culpables de todo, en... ¿mayor o menor medida?). ¿Es eso malo? No; tal vez una buena interpretación de Sartre y una buena dosis de pesimismo podrían conducir a utopías magnificas. Al fin y al cabo, si no señalamos nuestros errores, si nos evadimos de la realidad, no podremos mejorarla, progresar.

Pero...Que más da, ¿no? ¿Para que mejorarla? ¿Porque luchar por ella pudiendo cerrar los ojos al lado más amargo de la condición humana, pudiendo evadirnos en realidades alternativas que emergen de nuestras utópicas y felices mentes? Unámonos todos a esta desunión: ensimismémonos todos, soñemos todos eternamente, vivamos todos sin interacción entre nosotros en nuestro propio mundo interior, en nuestras fantasías globales o individuales.

Pero... ¿Se puede saber de que estoy hablando? A donde me ha llevado toda esta falaz generalización vacía? Volvamos a acabar. Sí, volvamos al final: "la violencia solo engendra más violencia". Tal vez en una realidad binaria i simplista podríamos aplicar esa lógica clásica aplastante. ¿Pero no es eso ser un poco reduccionista, teniendo en cuenta la complejidad del cerebro humano y la realidad que nos rodea y como la percibimos?

Aunque no me fío en demasía de las metáforas performativas de la ciencia, mucho menos de la estadística en el estudio de fenómenos complejos, si que apelo a ellos como contrapunto a la tesis precipitadamente generalizada de que "un estimulo A engendra un acto A unívocamente"(recordando a Hume y su critica a la causalidad), como si la influencia del entorno fuese determinante indiferentemente del individuo; como si no fuésemos mas que un engranaje vulgar y predecible en una enorme, compleja pero modelizable maquina. No quiero decir con esto que los estímulos externos no nos influya, sino que esta influencia no es tal y como nos la imaginamos (http://www.neoteo.com/mirar-porno-y-peliculas-violentas-puede-reducir-la.neo). Al fin y al cabo, Freud consideraba que las pulsiones básicas que gobernaban nuestros actos son internas, no externas: el sexo(Eros) y la violencia(Thanatos). Y esto no significa nada malo de por si; quien sabe, tal vez las personas de éxito lo sean gracias a ello(http://www.neoteo.com/hombres-vinculan-sexo-y-dinero-por-orden-del.neo).

Pero...¿Quienes son los que están hablando? ¡Cuanta  contradicción la mía! Acuso de reduccionista y binario y lo reduzco todo a dos instintos. Ataco a la ciencia prejuiciosa y apelo al psicoanálisis freudiano obsoleto y pseudocientifico ¡Que desvergüenza e incoherencia la mía! ¡¿A donde me llevara este absurdo viaje eterno, ondulante como el mar, impreciso como el cielo?! Descentremos hallando el verdadero centro de la cuestión: realidad y ficción, presente y futuro, deber y ser...limites.

¿A caso no es este un típico pseudoproblema? Seamos consecuencialistas por una vez: supongamos que marcamos un limite. Supongamos que creamos algún tipo de ficción jurídica o legal que impide de manera teórica y abstracta traspasar ese limite. ¿Y que hay de la materialidad de los cuerpos?¿Que hay de la realidad ajena a esas ficciones? ¿Que hay del mundo subalterne y clandestino que se mueve tras ese fino velo simbólico pero inútil? ¿Un filtro, tal vez, que solo sirva para deteriorar la calidad del mercado? No hay ley alguna que sea inquebrantable (no puedo sino recordar el mítico poema "el reino de los beodos" ).  Toda ley, toda censura, no será más que un imán para curiosos, del mismo modo que lo son ya la diversidad de opinión en democracia. Porque detractar por consenso algo, perceptivamente, es similar a censurar. Y el morbo que corroe la esencia humana anhela lo prohibido con más ansia(de hecho, si realmente estamos en contra de algo, lo mejor es ignorarlo; sino, acrecentamos su bizarrísimo y todo un grupo de gente sin criterio que solo quiere nadar contra corriente, en vez de salir del río y descubrir verdadero mundo).

Libertad de expresión queríamos y libertad de expresión tenemos. Seamos consecuencialistas. Tal vez con películas como esa consigamos que la gente repudie el acto o el actor de esas dantescas realidades que fríamente miramos en estadísticas y que calurosamente criticamos cuando le ponemos rostro, cuando materializamos las abstracciones vacías de significado emocional...

Si se me concediesen la eternidad, jamás pararía yo de hablar, y elucubrar, y divagar sin rumbo por este mar incierto y bravío, contradiciéndome in eternum. Pero como humano infinitamente limitado temporal, física e intelectualmente, veo claro que este viaje no tiene meta alguna; que no hay verdad que hallar en todo esto; que no hay universal respuesta a ninguno de nuestros dilemas; que vagamos moribundos arropados fuertemente con harapos de ambigüedad .

PS: "Hijo, hagas lo que hagas y como lo hagas, haz siempre algo que haga a la gente sentirse bien, pues ya hay demasiados problemas en el mundo como para añadir más pesimismo".

Me parece muy bien, ¿pero que o quien determina lo que hace a la gente sentirse bien? A la gente como conjunto; a todos y cada uno de los 7.000 millones de humanos dispares de esta Tierra. Porque, cuidado, Kant, no vaya a ser que te encuentres con masoquistas comportándose como sádicos por querer así ser tratados. ¿Como? ¿Que tu imperativo categórico se refiere al bien común y no individual? ¿ Obra como si por medio de tus máximas fueras siempre un miembro legislador en un reino universal de los fines? ¿Que beneficie a todos? ¿Y lo que la masa idiotizada desea, es lo bueno, Kant? ¿Que he de tener en cuenta también al Dios que pones en duda en tu critica de la razón pura para no errar? ¿Se puede saber donde esta tu "autonomía" moral, Kant?

Además, añadir pesimismo no es necesariamente añadir problemas. La visión critica es capaz de detectarlos y solucionarlos


PPS: para todos aquellos que juzgan que la duda y la contradicción son cosas despreciables en alguien, que no son formas de pensamiento, reflexión o conocimiento.

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.