NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

miércoles, 4 de mayo de 2011

Sobre cuando uno cambia su aspecto


JE est un autre. Rimbaud


Leyenda:

C=Cuestión (en la 1r parte)/contestación ajena (en la 2n parte)
R=Respuestas/consideraciones a C


Ha llegado a mis oídos una sentencia de este tipo, más o menos: “porque le conozco y se que es buena persona, que sino lo tomaría por un x”, con x un termino considerado generalmente despectivo y antagónico a bueno (pido disculpas por esta distorsión de la realidad provocada por una perdida de memoria consciente, natural o inconsciente) . A esto tengo que decir:


C1.Presupones que sigo siendo igual que antes, esto es, bueno.
      R1.Heraclito te lo negaría. Y yo le defiendo porque no haber cambiado con el tiempo implicaría ser insensible a los estímulos de la experiencia (y no aprender nada de ella), lo cual me parece escalofriante; como dicta el refrán: “errar una vez es humano; dos, diabólico [en el mismo asunto, se entiende]”. Con esto determino que tu presunción del no-cambio es gratuita, lo que no significa que mi cambio se haya producido respecto a los parámetros bueno-malo, (el cambiado puede ser según otros ítems, por lo que no me estoy contradiciendo).


C2. Presupones que antes era buena persona (porque presupones que me conocías bien, se entiende).
      R1.¿Que es ser buena persona? Esta pregunta resta irresoluble a más de 2500 años de historia de la filosofía (o mejor dicho, existen una multiplicidad de respuestas o teorías eticas al respecto, aún creciente). Por suerte, parece ser que un prodigio del pensamiento quiera poner fin a esta guerra dialéctica. Espero con ansias un discurso elocuente al respecto (yo mismo cubriré los gastos de la promoción y la publicación de tan buscada verdad si es capaz de trascender, por ejemplo, el “más allá del bien y el mal” de Nietzsche).
      R2. ¿Tan bien me conoces como para juzgarme? Si a menudo ni tan siquiera yo me entiendo... Sin duda podrás estudiar todos mis actos y palabras, pero jamas podrás acceder a mi pensamiento puro, ni mucho menos a mi identidad (Hume era bien consciente de esta distinción, así como Kant de la importancia de la intención, inaccesible a tu ceguera o el carácter clandestino de la mente).


C3. Me resulta divertidamente irónico que una sociedad moralista que predica “las apariencias engañan”, “los prejuicios son cosas a evitar”,... y demás pancartas (habitualmente prescritas por un existencialismo optimista y vulgarizado a nivel de parvulario que humilla el nombre de Dostoyevski como precedente primero de toda la posterior cadena de eslabones sucesivamente degradados) en contra de la discriminación de cualquier tipo, y que propugna que “hemos de mirar el interior de las personas”, luego presente su cara contraria. “Doble moral”, que lo llaman -si bien aún hay quien lo niega:¿podría actuar de otro modo a ella perteneciendo? ¡Y como distinguirlos, de los cándidos! Que dilema...-. Y como refleja mi “look”, no tengo nada en contra de esta esquizofrenia; siempre he procurado defenderla (y atacarla, para hacer gala de esta dualidad) y mis textos beben mucho de ella. Sin embargo, como se que no es la opinión mayoritaria, lo dejo como cuestión a sopesar.
     R1. Esto me recuerda a todos aquellos que me han contado la fabula relativista de “el asno, el padre y el hijo”, y luego me reclaman que actué de una manera dada (como mi abuelo, quien termino reconociendo, a disgusto: “pero a mi no me parece bien”: todo se reduce a eso; a una opinión propia y subjetiva. Así que no generalices, por favor, sino quieres llevarte sorpresas)

C4,Entiendo que mi imagen pueda no gustar a todos; para gustos los colores. Entiendo también que alguien pueda decir algo como eso de mi (la costumbre...., esa terrible enemiga con la que Hume tanto batallo y que Camus aún enfatiza): nadie esta privado de decir estupideces (y yo el primero: mi blog es buena prueba de ello, seguro; les animo a leerlo y discutirlo, a entablar una afable discusión dialecttico-filosofica al respecto de cada una de las cuestiones que planteo en él). Lo que ya no entiendo tanto, o mejor dicho, no termino de aceptar el porqué de ese comportamiento, es la razón por la que se dice esto de mi a mis espaldas: a mi no me ofende, sino que me estimula a escribir y diseccionar argumentos buscando falacias, lo que me resulta francamente divertido. No era necesario decírmelo a la cara (porque no tenemos trato asiduo), ni tampoco pretendo que se hable de mi solo cuando este yo presente (ojala hablaran de mis obras cuando yo muera). Pero dentro de lo posible, no costaba nada dejar un comentario halla donde se vio la fotografía (pues presupongo que fue allí donde se me vio; ¿que no puede conectar Internet hoy?).


Otras consideraciones (no relacionadas, a priori, con la sentencia primera):


C5. “¿como permites que tu hijo vaya así por la calle? ¿Porque no le obligas a cambiar? [¿o porque no tomas tú la iniciativa de cortarle el pelo mientras duerme?]”
       R1. ¿Hasta que punto es responsable un padre de las acciones de su hijo? Para quienes creen en Dios(¿porque habré pensado en este argumento?), les pregunto ¿porque Dios permite que los humanos hagan tal o cual? (pregunta análoga a la pregunta ajena que se suele responder mediante el “libre albedrío”). Para los que no, y en general, me encanta como Chuck Palahiuk pone de manifiesto en su “el club de la lucha” los limites de la responsabilidad del jefe respecto al trabajador, en el que delega, pero al que no se le exige responsabilidades (no de puertas afuera, por parte del publico): esto se hace especialmente patente en las escenas de chantaje (a cambio de no revelar sus travesuras) en la oficina, el cine y la restauración.
      Sin embargo, la relación de responsabilidad entre padre-hijo me parece todavía más débil que las anteriores porque el concepto de familia esta repleto de arbitrariedades (si no lo creen así, denme una definición de familia general y sin excepción, o con un margen de error estadístico aceptable). En todo caso, cabria hablar de tutor legal; y cumplida la mayoría de edad (como es el caso), esto pierde el sentido.
      Lo que si que admito, evidentemente, y dado el contexto concreto, es preguntarle a mi madre, teniendo en cuenta su larga relación conmigo, de confianza e intimidad debido a que hemos convivido largo tiempo, como permite mis acciones del mismo modo, o en el mismo sentido, en el que a veces uno dice "no te lo permito hacer por tu propio bien" (aunque sea muy discutible que se haga realmente por su bien -¿y que bien es ese?- y no por la inercia de los cuerpos a mantenerse en su estado actual, haciendo perdurar sus arbitrarias costumbres indefinidamente, algo defendido por Aristoteles... ¡luego preguntarán el porqué de mi repulsión hacia él!). (Y que sepan que no les cito “La filosofía en el tocador” por pura deferencia, pese a que tiene mucho que decir al respecto de esa responsabilidad así como del punto siguiente:)
      Sea como fuere, ella no tiene porque responder ante mis actos, ni sentir ultrajado su honor por ellos, ni dar explicaciones, ni verse instigada por preguntas que le son ajenas. Ella no soy yo. Quien quiera saber, que pregunte a la fuente: ¡muerte al intermediario! A aquel que filtra (con los consecuentes equívocos) la información o que nos impide, por no saber, alcanzarla. Esto resulta peligroso para los tres: el que pregunta (por sacar conclusiones equivocadas), a quien se pregunta (por sumergirse en situaciones embarazosas) y sobre quien se pregunta (la difamación y el perjuicio del estatus social es delito:¿les demando por daños y prejuicios? Mejor lo dejamos aquí, como mera anécdota).
      R2. ¿Quien va a obligarme? La ley no lo pena, que yo sepa. El único riesgo que corro, creo, es que sea echado de casa por una arbitrariedad como esta (la excusa perfecta para poner en practica este gran manual, que pensaba probar este mismo verano y que si todo marchase bien me permitiría prolongar el experimento indefinidamente: "no es mas feliz el que más tiene sino el que menos necesita")
      R3¿Porque no te mato mientras duermes? Tu respuesta es mi respuesta a tu pregunta “¿porque no le cortas el pelo mientras duerme?”. Pero si prefieres que sea menos drástico: “¿porque no hago lo propio contigo?” Si respondes que no es necesario en tu caso porque tu pelo esta como debería, preguntate entonces el porqué de ese juicio. Sigue preguntándote el porqué de tus respuestas hasta que:
     a)Llegues a una obviedad: dimela y te la refutare (o lo intentare). Si Hegel puede negar que A=A, también podrá negarse esto, seguramente.
     b)Llegues a una definición: por lo que la arbitrariedad y la performación del asunto creo que es todavía mayor que antes.
      c)Llegues a considerar que hay infinitos porqués y es una pregunta absurda: entonces, absurdas serán  sus consecuencias.


C6.¿Porque razón lo hiciste?
      R1¿Tengo que tener alguna razón? Puedo justificar mi comportamiento alegando a un cumulo de argumentos, pero como bien diría Hume, esto no es suficiente para determinar una decisión. No hay razón en nuestros actos (es el "corazón" el que los determina en ultimo momento; es esa chispa irracional, esa inspiración momentánea, ese instante de "genialidad" -a ojos de uno mismo-): los argumentos que podamos dar solo encubren nuestra arbitrariedad. Por suerte (o por desgracia), la variedad de puntos de vista permite justificar cualquier acto, y ampararnos así, post hoc, falsamente en nuestro raciocinio.


C7.Algún día te pasara algo...
     R1.Me encanta; es tan ambigua, que no se puede refutar. Además de que siempre, hagas lo que hagas, te pasara algo.


C8. ¿Que te has hecho? -algunos me han preguntado al verme.
      R1.Si me lo preguntas es porque tú mismo has visto un cambio y, por ende, ya sabes la respuesta. ¿Que quieres que te responda, pues?
      R2.”¿Por qué lo dices?”, a veces les he preguntado, respondiéndome ellos: "el pelo", a lo que yo contesto: "¿lo ves?, tu mismo te has respondido. ¿Entiendes ahora que el lenguaje es performativo, que la palabra es un acto, que no siempre se pregunta por desconocimiento?”


Otras observaciones:
Las reacciones de la gente que me ve suelen ser de sorpresa y de risa. Teniendo en cuenta que una de mis máximas es “reír a toda costa” por lo beneficiario de la risa (que puede llegar a inducir un estado de catarsis trascendente; lo digo por experiencia propia), sin importar distinciones absurdas (por una simple cuestión de pragmatismo/consecuencialismo) entre “reir de” y “reir con”; y que otra de mis máximas es “transgredir la costumbre siempre que se pueda y no asumir ningún axioma arbitrario”, puedo decir que estoy encantado con los resultados y las reacciones obtenidas.


Sobre las comparaciones con otros colectivos, decir que el “look” pretendía ser original (aunque reconozco mis influencias inconscientes: simetría central, el "juego" integral Rienman-Lebesgue, la exposición Assume nothing, la materialización de la esquizofrenia en, por ejemplo, Dr. Jekyll y Mr. Hide,Bruce Willis en "Algo pasa en Hollywood",...), pero parece ser que me he quedado corto. La próxima vez seré más vanguardista, lo juro (y lo perjuro).
       Y diré más, a propósito de esa originalidad absoluta no obtenida -aunque si a nivel local-: por azares del destino y la curiosidad a tanta insistencia respecto a lo poco innovador de mi performance, he descubierto el fenómeno Alice Dellal, también con media cabeza rapada, y que por lo visto fue muy imitada. Y respecto a ello, he de admitir que me he sentido ligeramente ridículo al pensar que quien me haya visto me habrá asociado, si la conocía, con ella, considerándome un esclavo/entendido/seguidor de la moda; ¡más que importaran todas las coincidencias ajenas con mi personal extravagancia! Por no decir que, sin barba y con tan larga melena, ella no puede lucir mi preciosa simetría central, JA! Ya puestos, decidí buscar también medias barbas: la desilusión no fue menor, aunque tiene su gracia ver a aquellos que nos han precedido. Si googleas, encontraras hasta un mago, y otro que lleva su estampa hasta en el carnet de conducir.

Y estas han sido mis primeras conclusiones de mi estudio sociológico (que “imita” con “admiración” al psicólogo que se paseaba por las calles desnudo para observar la reacción de la gente, cuando esto era todavía tema tabú -y no cito a situacionistas porque no los conozco-).
       Por ultimo, pido disculpas por haber tratado las cuestiones de manera superficial (y con exceso de citaciones), pero como muchos de los temas aquí tratados han sido explorados de manera más o menos profunda y reiterada en mi blog, no quería hacerme aburrido (pero, eso si, necesitaba dejar clara, o poner un poco de orden, a tanta controversia; aunque creo no haber aclarado nada, lo necesitaba). Podría también seguir argumentando con otros enfoques cada una de las cuestiones mencionadas (o aportar más), pero he creído que lo dicho era suficiente como para hacer tambalear aquello que se asume como obvio. Como canta la canción: "only idiots assume".


PS: para aquellos que crean que me hice la foto y después me rasure completamente (idea que me ofende -¿te imaginas que realmente tuvieses ese poder sobre mi y no se tratase solamente de una formulación retorica? Pobre ingenuo...- y deambulo en todos mis conocidos antes de verme en persona), aporto como prueba mi aspecto al cabo de 2 meses, aunque en la barba ya no se nota, exceptuando las patillas. Sino les convence, y no fueron de los afortunados en verme en persona, pregunten a los testigos.


No debe compararse con los demás; y si la naturaleza le ha creado como murciélago, no pretenda ser un avestruz. A veces se considera raro, se acusa de andar por otros caminos que la mayoría. Eso tiene que olvidarlo. Mire al fuego, observe las nubes; y cuando surjan los presagios y comiencen a hablar las voces de su alma, entréguese usted a ellas sin preguntarse primero si le parece bien o le gusta al señor profesor, al señor padre o a no sé qué buen Dios. Así uno se estropea, desciende a la acera y se convierte en fósil. [...] No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse, Demian



1 comentario:

  1. Perdón, por todo aquello en lo que me puedas perdonar.

    Gracias, por todo aquello que te he de agradecer.

    A lo largo del tiempo, me has hecho reir, con tigo, y de ti.

    poco a poco como aun totno que aprende a leer, me has hecho pensar leyendote, y todas las emociones que eso causan (enfado, desenfado, desacuerdo, simpatía, etc,etc.)

    Esta actualización, se me había pasado, supongo que por estar a tu lado los días de los cambios, y como ya comentamos el intento de ruptura del normativismo social (que he podido comrpobar, por tí mismo, no era una ruptura de los canones ya que alguien lo habia hecho antes)

    Enfin, aunque no comentando, seguiré leyendo, gracias.

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.