NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

sábado, 4 de junio de 2011

¿Impredecible?

No necesito grandes y solemnes palabras saliendo de mi boca, ajenas o propias...o apropiadas, para persuadirte de tan palpable cuestión; y no estoy siendo arrogante cuando afirmo sin remilgos que me son sobrantes más de 50 siglos de pensamiento y, tal vez, entendimiento humano materializado en una morgue putrefacta y decadente, a veces oculta y reconditamente maravillosa pero olvidada, caótica y conflictiva, orgiástica y entremezclada, redundante y repetitiva de bibliografías y referencias, para lo que ahora quiero hacerte entender y pretendo mostrarte. No requiero, digo, de pantomimas varias, ni lenguaje técnico, ni ingentes disquisiciones, ni manifiestos exaltados. Mi sola acción presente puede demostrarte en un solo instante que el futuro es impredecible:

Jane, Max y yo nos conocíamos desde la más tierna infancia, desde antes incluso de lo que la mente puede ya recordar. Eramos un todo... componentes de un mismo organismo, con toda su complejidad, integrados estructurada pero también libremente, complementarios y armoniosos pero aun así contradictorios y conflictivos... abarcábamos ampliamente, en fin, todas las facetas de la existencia y el entendimiento, y las hacíamos converger en la cima de nuestra reducida fraternidad de transversalidad wagneriana... y, sobretodo, el concepto de secreto era el secreto que recelosa guardaba de nosotros la sociedad.

Max, Jane y yo estábamos charlando sobre nada y sobre todo mientras esperábamos el metro cuando, en el estado catarsico de la carcajada grotesca, fue sucintamente suscitado el renacimiento, ahora mucho más vivo e intenso que en el primer contacto, de una vieja idea ya olvidada......El corazón se acelero como un redoble paranoico, la respiración le acompaño con una turbación exasperante y que desespera y el escalofrío se retorció sobre si mismo con una tensión constrictiva. Las piernas se flexionaron y contrajeron y me empujaron hacia un avance impetuoso mientras mis brazos se abrían ampliamente apartando todo lo que se oponía a mi paso: Jane y Max, uno a cada lado.

Fue así como me vi saltando en un frenesí loco y acalorado a las vías vacías para ser arrollado en el vuelo por una bala de gran masa y velocidad, golpeándome y destrozándome primero, hebra a hebra, el brazo izquierdo, haciendo rotar y estampar violentamente contra la monstruosa cabeza ocular del gusano de acero.

Y ya sin cuerpo y sin alma, recompuse en mi mente los atónitos rasgos de Jane y Max. Quise ver desde mi inexistencia la dilatación de las pupilas de la incomprensión, los gestos asintóticos del sincero asombro que a veces rozan lo histriónico, la perturbación en el vibrar del labio inferior izquierdo, las palabras quebradas y susurradas, luego quizás gritadas...quería contemplar su reacción ante un hecho que contrariaba décadas de amistad y mutuo conocimiento. Quería observar el efecto acometido por tan esperpéntica ruptura del dogma que habíamos creado mediante la costumbre durante tantísimo tiempo. Deseaba con un fervor malsano volatilizarme en un impulso eléctrico que pudiera viajar a través de sus dendritas y conocer así, sin intermediarios engañosos, la formación de un trauma bajo los cimientos del incesante y cortante “¿porque?”.

Y este completo sin sentido era posible porque nadie podía acceder a mi pensamiento puro, a mi insondable y aberrante mundo, pudiendo atribuirse así mis actos a cualquier desfachatez verosímil a ojos de los idiotas que las formulaban, a un imaginado secreto angustiante y desquebrajador ; solamente, y con suerte, podrían vislumbrar de mi pensamiento sus decadentes derivados contaminados por la materialización imprecisa de la idea en la palabra y la interpretación de esta en la mente ajena, aún suponiendo nula la distorsión del medio físico......sí, algunos se lamentan de este abismo que no permite una comunicación sin equívocos, ambigüedades, imprecisiones, malinterpretaciones,... ;pero yo la disfruto con sumo placer, extasiado, libre...libre mientras desaparecía de esta Tierra infesta, mientras marchaba sin culminar mi sueño: estudiar, cual sociólogo o psicólogo, el efecto de mi acto sobre la masa y sobre aquellos a quienes había impregnado de una incomprensión que seria falsamente justificada por mi traición; vendido seria para ellos, como Judas, a los convenios de la sociedad: a guardar receloso el inexistente secreto de mi turbadora demencia.

Todo ello vi y quise ver, reitero, en los ojos de mi mente que crea y recrea y se regocija de su propia fantasía. Era una idea persistente, sin embargo: yo, rodeado de un selecto grupo de gurus (familiares, amistades, parejas,colegas,...) de los que se decía que me conocían mejor que yo mismo, acometía un acto impredecible para ellos que les ponía en entredicho y negaba sus artes adivinatorias: la locura como una escapatoria al determinismo; la demencia como, quizás, la única acción pura y verdadera del yo.

Cuando finalmente volví en si, ambos me miraban con paciencia: “ya vuelve del trance” parecían pensar; una quimérica culebra serpenteo entonces toda mi espalda hasta alcanzar y succionar la corona de mi cuerpo. Nervioso, frustrado, vi reflejado en sus ojos mi futuro...y estaba decidido a negarlo de una vez por todas. “Nadie ni nada mataría mi libre albedrío”, pensé, “Yo, como hijo bastardo vuestro,sociedad, y fiel suyo, locura, puedo, rodeado de aquellos cándidos y caricaturizados personajes que parecen haber salido de una arquetípica y mediocre historia, perturbar su ficticia costumbre con total facilidad” oí retumbar con mi tono en mis tímpanos  mientras sentía en mi mano empuñar un arma de fugo que en rápido movimiento estaba apuntándole el entrecejo mientras él sonreía con sorna...”que previsible” vi escrito en su frente entre los recovecos de sus sudores fríos. El determinismo de esas palabras ahogaba mi seca y abrasada garganta, mientras mi cerebro colapsaba ante la angustia existencial provocada al tiempo que mi pulso temblaba ligeramente...y aun así, ambos permanecían impasibles; vacié el cargador contra ellos...no perdieron la sonrisa ni un momento...y cuando cayeron finalmente al suelo...pude leer en la pared teñida por sus sesos...”previsible”...

Crispada, cayó arrodillada mi cordura......por suerte...o por desgracia...no restaban balas en la exhausta pistola......una fuerte corriente hizo ondular mi pelo...acaricio mi rostro;...lo enterneció......junto a ella un ruido progresivamente estridente...que me avisaba...de que era tan previsible...que ya había predicho, visto y sentido mi futuro......y ya no tenia fuerzas para negarlo.........

Aquello rayaba lo irreal...orinaba, defecaba, vomitaba y despreciaba con asco la realidad para trascender en su propia hiperrealidad ajena y enajenante. Todas aquellas percepciones no se correspondían con la realidad consensuada: “las entidades y los objetos son demasiado volubles; solo su interpretación y percepción multiforme y cambiante persiste y permanece imperecedera. La materia y sus actos no tienen responsabilidad para conmigo; la supuesta realidad objetiva no puede turbarme...solo yo tengo ese poder sobre mi...La materia es solo un punto de apoyo más para mi recreación”, pensé; sí, seguía soñando despierto...lo se porque MJ lo sabe y me sacudió el hombro para avisarme. “¿Dos trances consecutivos; seguro que no eres familiar de Socrates?”, me pregunto con ironía.

Dos trances consecutivos......¿Dos...solamente?.........

Airado, le aseste un veloz puñetazo en su relajado abdomen con mis huesudos nudillos. Era evidente que mi sueño no había terminado: mi razón tripartita no lo permitiría. En la primera ocasión mi acto se justificaba mediante una razón oculta, que ¿debía? conocer solamente yo; en el segundo, atentaba directamente contra ellos y, contra todo pronostico, lo juzgaban lógico, pese a no tener motivos yo para ello, porque no tenían oportunidad de interactuar conmigo debido a su prematura muerte que no permitía un feedback cuando lo inverosímil se transformara en realidad; ahora podría, sin embargo y finalmente, observar su verdadera reacción ante un acto irracional: me devolvió el golpe y perdí una muela.

Había nacido el primer club de la lucha


Nota:Esto es posible,reitero, porque nadie puede acceder a mi pensamiento puro.
Sin embargo, habiendo yo contado esto aquí, tal vez deba buscarme ahora un ingenio mayor y más perturbador, trasgresor, imprevisible, demente,...más propio de mi...Sekioz.

La demencia esta por encima de todo”

2 comentarios:

  1. Lo he leído, y sé con seguridad que el exceso de suspensivos no aporta nada ni necesario ni exclusivo ni excluyente; es solo un uso incorrecto, y ese editor que ha de haber en ese escritor que eres, debe saber también que hay frases ambiguas por la falta de tildes. Lo siento, pero sigue clara ante mí tu vagancia (como escritor, digo). A trabajar...
    Saludos.
    Maqroll.

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  2. Y que me dices del uso de Espronceda en "el estudiante de Salamanca"(parte segunda y cita de la tercera) o de Becquer en las rimas XXIX, LXXI, LXXIII, LXXVI, LXXXVI, XCIV? Como él mismo dijo, cuando la vida actúa, la poesía calla: la elipsis simboliza el estado de trance y sorpresa en el plano real

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.