NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

miércoles, 13 de julio de 2011

Breves recuerdos de momentos que jamás existieron (o plantillas de seducción) VI


6.Camisetas-anzuelo

“YO
        SE
        DEDUCIR”

era el logo de mi camiseta customizada. Tras intercambiar unas palabras con el barman, gire sobre mi taburete, extendí mis antebrazos colocando los codos sobre la barra y las manos muertas hacia abajo, y exhibí ostentosamente mi otro lema de guerra:

“Hipótesis: Te gusto
Proposición: Me gustas
Corolario: Nos gustamos (y follamos)

¿Lo demostramos?”

El experimento era sencillo: la extravagancia de mi aspecto engancharía en un primer momento a el rápido movimiento de los ojos de mi víctima. A medida que se disolviera este pegamento caería sobre mi camiseta, momento en el cual su curiosidad la atraería como un imán. Tras pronunciar ambos algunas palabras, yo le diría: “no es necesario que disimules. Puedes acercarte a mi abdomen si quieres leer la palabreja”. Con un poco de suerte, llegada hasta allí, entraría en el juego y olería las feromonas impregnadas en la zona. Si rehusase, le podría sugerir usar mis “gafa-lupas”, para que no argumentase que la letra era demasiado pequeña. Entonces, tras reír con un chasquido dental y elevarse, se sucedería un dialogo como este:

-Me gusta tu camiseta.
-Entonces...¿me la quito?
-He dicho tu camiseta, no tu- diría con una mirada maliciosa y una ligera sonrisa, que estallaría al yo explicarme.
-Por eso...¿o quieres follártela conmigo puesto?-pausa por la explosión- Yo no tengo problemas, eh.
-Pensaba que solo se aplicaba a personas- respondería, al recuperar el aliento.
-Entonces que, ¿te animas a demostrarlo? Te la regalo si me llamas con los resultados. Mi tesis doctoral depende de ello...
-De verdad pretendes presentar esto como teorema matemático- reiría.
-No; es un experimento sociológico.
-...¿Me has estado utilizando?- fingiría enfadarse, con cuya polémica tendría asegurado que no se escapase.


“Ojala fuera tan sencillo...- pensé, mientras se acercaba una mujer-. Comprobemos entonces cuan complejos e impredecibles somos, en realidad.”

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.