NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿7 puntos y una cicatriz o una cicatriz de 7 puntos?


1, Cuando un grupo de personas me saludaba y yo les respondía igualmente por educación, si iba acompañado por alguien y me lo preguntaba, solía explicar que no les conocía de nada -o no ha todos ellos, al menos, sino más bien a una minoría, uno o dos según la cuantía, para resultar mínimamente creíble, ya que uno suele asumir, ¡sandeces! , que entre desconocidos no nos saludamos-; que posiblemente fueran todos de mi clase, acostumbraba a continuar, o de cualquier otro colectivo en el cual participase, porque los que sí reconocía lo eran. Y en verdad recuerdo que las primeras veces no mentía, si bien admito que era falaz mi deducción. Sin embargo, este hecho común se torno un habito en mi boca, propiciando que esta se adelantara a mi cerebro. Pero cuando esto sucedió, pareciéndome un dato superfluo, no me moleste en enmendar el error. Desde entonces el comentario pervive irrevocable y predecible, indiferentemente de su veracidad o mi voluntad de esgrimirlo; ya me lo recuerdan y me corrigen ellos si a mi se me olvida, o si oso negarlo.
    De este modo, cuando me saludaban completos extraños, lo que no era especialmente difícil, aún cuando afirmaba , todavía con cierto recelo por la costumbre, no conocerlos, solían afirmar que sí lo hacía. De esta manera, toda posible vejación ajena se convertía en un mero chiste entre amigos y mis acompañantes no se sentían embarazados.

2, Una de las razones por las que solía hacer toda clase de extravagancias, de cosas que el vulgo consideraba desorbitadamente extrañas y por las cuales se exaltaba, era porque luego podías afirmar hacer cosas verdaderamente sorprendentes y nadie te lo ponía en duda; incluso tus amenazas eran más creíbles cuando tu persona pasaba el fino umbral que separa el raro o diferente del demente.

3,El enemigo del pueblo como catalizador o punto de convergencia de los dardos de la sociedad y su odio; eso es lo que es, el diferente.¿Por qué? Porque la gente adora seguir la costumbre -o es incapaz de huir de ella, pues requiere un cambio y esfuerzo continuo que les desgasta demasiado, siendo más fácil acomodarse en aquello que han considerado óptimo después de haber probado y experimentado un numero finito y siempre limitado de opciones, desembocando, como se dijo, en una grata sumisión a la rutina1-, pese a que luego fantaseen con otras ideas y se rodeen de quimeras como las que le proporciona el arte, en lugar de devenir arte y ser su propio mito. Transgredir ese dogma implícito aunque arbitrario que es lo preestablecido fuera de estos medios asignados para ello, placebos sociales o guirnaldas que revisten lo crudo de nuestra situación y lo pesado de nuestras cadenas en palabras de Roussau, te convertiría inmediatamente en un enemigo a abatir, en el opuesto al ideal social, en un loco, en el hombre rebelde .
    Es de este modo, sin duda, aunque nadie lo reconozca, como yo conseguía manipularos, rebaño. Creísteis, vanidosos, que fuisteis vosotros quienes me alzasteis con el nombre de “el anticristo”, de “aquel del que hay que diferenciarse” (hay quien diría anti-imitar, que no dinamitar, pues ¿que seria entonces de vosotros sin un modelo del que alejarse, perdidos y humillados ya todos los patrones dignos de veneración y seguimiento?); mas es vana vuestra creencia. Pero seguid con ella, siervos, os lo ordeno; ¡sí!, negadme. Negad que vuestro odio, vuestro deseo de hacerme débil, es lo que me hace fuerte y sutil amo vuestro, esclavos del que dirán. Negadme para glorificarme, idiotas; hacedme eterno con vuestras disputas mientras permanecéis anónimos en la masa. Uniros; esa sera mi buena acción: ser vuestro enemigo común, el cemento que os cohesione e integre como grupo.

4,Pero en esa circunstancia alguien del grupo salta en un arrebato de individualidad, iluminado por la luz del existencialismo o nihilismo infantil de los cobardes que viene a él en forma de recuerdo emergente del subconsciente de una clase de párvulos, y gime: “pues a mi me parece innovador”, “pues a mi me gusta”, “pues yo lo creo mejor amo que el presente”,... Entonces el sistema empieza a quebrar en un incesante y tajante efecto domino y yo comienzo a reír con carcajada grotesca ante el espectáculo que he propiciado mientras me recreo con unas saladas palomitas que han de quebrar mi lengua como yo he quebrado las vuestras para poder proseguir, yo, el diferente, siendo diferente a lo que yo mismo he establecido indirectamente -con sutileza mayor incluso que los alfileres de maupassant, que proclaman como Socrates que la verdad en la que más confiamos, que más cierta creemos, es la que sale de nosotros mismos y nosotros mismos deducimos-, negándome; el río nunca sabe cuando parar su movimiento hasta que muere en el océano.

5, Y aquí llegados, yo me pregunto, ¿Existe alguna diferencia entre una anomalía, una acción pionera, una moda naciente o una vanguardia? La vanguardia, en cuanto así es nombrada, ya no lo es, del mismo modo que “hasta que el pueblo las canta, las coplas, coplas no son”. La moda, aún siendo naciente, ya implica una gran masa de adeptos que, a más, es creciente. Las acciones pioneras desembocan en las anteriores, pero...¿como nacen? ¿De la necesidad?¿De las circunstancias? Puede...pero también de la serendipia, el azar y la anomalía; es esta ultima la más pura e inocente expresión de la transgresión: aquella que lo es sin ni tan siquiera pretenderlo, aquella que nace innatamente diferente, aquella que simplemente es, sin mayores pretensiones ni conocimientos de causa, que no tiene consciencia de nada de lo que su existencia va a desembocar en ojos ansiosos por sobreinterpretar. Yo, también conocido como el niño, soy la anomalía; o lo era hasta que me di cuenta y así me presente...

6, Sea como fuere, soy, a diferencia de ti. Y al ser, se que los dardos invisibles de la sociedad, sus quimeras y palabras, acciones y respuestas, solo dañan cuando permanecen invisibles; pero con toda facilidad, haciéndolos visibles, los esquivare, pues una vez se es consciente de ello, de su carácter volátil, solo hieren si así se quiere. En términos de Locke: "La felicidad humana es una disposición de la mente y no una condición de las circunstancias".

7,No obstante, he de consentir que más habitual que ser erigido como un mártir detestable o como un nuevo amo admirable, lo más frecuente es que simplemente un grupo de idiotas me llame idiota, a mi, el diferente, por lo que suelo deducir, apelando a la lógica, que debo ser un genio. Mas se que esto es falso porque la consecuencia menos frecuente a mi existencia es devenir la satírica llave que os separe en individuos, pese a que eso ya no depende de mi, sino de vosotros, pues no seré yo el déspota que os obligue a punta de pistola a seguir vuestros sueños, esclavizandoos con lo que más amáis, forzando una relación que debiera ser dulce y natural, violando -o siendo violados- por vuestra más idealizada amada: jubilosos por estar con ella, cumplirla y colmarla; melancólicos por tener que ser en esas circunstancias. No, no puedo yo ayudarte en ello: tienes tú que conquistarla; yo, a lo sumo, solo soy la celestina, la mayéutica socrática. Sí, antes os prefiero muertos en la podredumbre en la que vivís, que desprestigiar así una unión que debiera ser sagrada, si bien reconozco que, obcecados, requerís de un shock traumático para despertar; mas pedisteis libertad: morid con ella, pues.


Dedicado a Sacrom, de Sekioz.

NOTA MENTAL
formara parte de “territorios kafkiano-nietzscheanos”, escrito a cuatro manos (Sacrom y Sekioz), y continuación de “territorios kafkianos”, con la intención de hacer una ¿trilogía? símbolo de la transición, de la superación no solo del hombre, sino del ser.

NOTAS A PIE DE PAGINA
1Me viene a la mente un caso emblemático en lo que se refiere a la critica de esa pereza y ese acomodamiento del ciudadano medio, aconteciendo el obrero enajenado de Marx: “el club de la lucha”. En particular, el capitulo veinte, en el cual Durden pregunta a punta de pistola “cómo deseabas pasar el resto de su vida” en lugar de seguir en un “trabajo de mierda ganando únicamente dinero para comprarte queso y ver la televisión. ”

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.