NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

viernes, 9 de septiembre de 2011

Discusión


Nos echaremos la culpa mutuamente: sera reciproco el reproche, el “tú empezaste”; pero nadie tendrá razón... Nos azotaran las tempestades conjuradas en maléfico dialogo hasta que ceda una de nuestras rodillas, postrándose ante el otro; mas solo sera física y aparente, la derrota: el cebero no descansa, el rencor no duerme y la ira no decrece.
    Airados, mentiremos. Diremos cosas que no pensamos; no conscientemente. Cosas que callamos y de las que nos retractaremos. Tú, por ejemplo, embebido por el arrebato, considerándome odioso, extrapolaste y dijiste: “todos como yo te deben aborrecer y odiar; olvidate, no tienes amigos de verdad”.
    No sé me ha olvidado... Lo recuerdo tan bien como cuando dijiste, en sentido peyorativo, mientras comíamos, que seria basurero. Que muchos abogados lo son; que los has visto y no mientes. Que mi pasión por el saber puro y platónico, mi voracidad de conocimiento, es una basura destinada a la fatalidad. ¿Pero como negarlo, en un mundo practico como este? Sí, “no tienes amigos”, dijiste.
    Sabía que la generalización no era licita por cuanto en tanto la existencia de neonazis prueba que el desagrado de uno o una mayoría no implica el de todos. Pero también sabía que no lo podía refutar. Que era imposible averiguar que adjetivo le correspondía a sus sonrisas, si falsas o sinceras. Sabía que no era factible distinguir al elocuente con el que se ríen del bufón del que se ríen. Sabía que aún admitiendo que los tenía, mi carácter casero y misantrópico lo desmentía, en la practica, siendo vano afirmarlo.
     Por un instante, y de este modo, me hiciste sentir solo, desamparado, ajeno a todo. Me sentí flotando en el espacio vacío. Sentí las plateadas dagas de la desolación acariciar mis mejillas antes de atravesarlas. Sentí un terremoto en mi espalda, y sus replicas. Sentí la lluvia fría y tajante sobre mi rostro. Y finalmente sentí la ausencia, la nada, la parálisis, la anulación.
    Luego me di cuenta... luego entendí que ella estaba performando la realidad. Comprendí que tomo ese discutible hecho, esa prueba inquisitorial, irrefutable e indemostrable, como ataque e insulto, y yo así lo asumí, no siendolo necesariamente. Pero yo era... o debía ser superior a esos grilletes; yo, que había escapado de las cavernas. Desconozco, en verdad, si tú afirmación es cierta o falsa; pero de ambas maneras puedo vivir sin problemas: la soledad es solo otra forma de concebir el mundo.

Pese a todo, desde la distancia del tiempo o mi proyección en él, sé que es mucho más simple que lo expuesto. Sé que este martirio que estoy sufriendo por dentro es solo producto de mi mente, y que tus palabras por si solas huecas son; ninguna connotación tienen sobre el idiota que las ignora o no interpreta: pensar es mi condena. Sé que para mi no tienes mayor realidad de la que yo te pueda conferir. Sé que tus palabras penetran en mi una vez filtradas por mi malsano entendimiento. Sé que ante cualquier hecho objetivamente loable que hagas yo encontrare la manera de detractarlo, si lo deseo.
    Sin duda, lo aquí acaecido es mucho más sencillo que lo supuesto: tú dijiste algo que me pareció estúpido, y yo respondí a eso con un resoplido, una risa burlona, o un cínico comentario; por tan poco te ofendiste y lo respondiste. El resto no merece el nombre de dialogo, ni aquí ni en ninguna otra parte debe ser mencionado o recordado. No sin otro fin que el de torturar... ¿Quieres probar?



NOTA
Probable prologo de un... ¿“Territorios kafkianos II”?  

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.