NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 20 de noviembre de 2011

El prestigio de Sade I: Economía y caridad

[...]pero, Dolmancé, la caridad, la beneficencia, ¿no podrían hacer la felicidad de algunas almas sensibles?
DOLMANCÉ: Lejos de nosotros, Eugenia, las virtudes que no hacen más que ingratos. Pero no te engañes, encantadora amiga: la beneficencia es más un vicio de orgullo que una verdadera virtud del alma; es por ostentación por lo que uno alivia a sus semejantes, nunca por la única mira de hacer una buena acción; se sentirían muy molestos si la limosna que acaban de dar no tuviera toda la publicidad posible. No imagines tampoco, Eugenia, que esta acción tiene tan buen resultado como se piensa: yo, personalmente, la considero la mayor de todas las estafas; acostumbra al pobre a socorros que deterioran su energía; no trabaja si espera vuestras caridades y, desde el momento en que le faltan, se convierte en ladrón o en asesino. Por todas partes oigo exigir medios para suprimir la mendicidad, y mientras se hace todo lo posible para multiplicarla. ¿Queréis no tener moscas en vuestra habitación? No derraméis azúcar para atraerlas. ¿Queréis no tener pobres en Francia? No distribuyáis ninguna limosna, y suprimid antes que nada vuestras casas de caridad. El individuo nacido en el infortunio, viéndose así privado de estos peligrosos recursos, empleará todo el coraje, todos los medios que haya recibido de la naturaleza para salir del estado en que ha nacido; no os importunará más. Destruid, derribad sin piedad esas detestables casas en que tenéis la desfachatez de encubrir los frutos del libertinaje de ese pobre, cloacas espantosas que vomitan cada día a la sociedad un enjambre repugnante de nuevas criaturas que no tienen más esperanza que vuestra bolsa. ¿De qué sirve, pregunto yo, conservar con tantos cuidados a tales individuos? ¿Hay miedo a que Francia se despueble? ¡Ah, no tengamos nunca ese temor! Uno de los primeros vicios de este gobierno consiste en una población demasiado numerosa, y tales superfluidades no son en modo alguno riquezas para el estado. Estos seres supernumerarios son como las ramas parásitas que, viviendo sólo a expensas del tronco, terminan siempre por extenuarlo. Recordad que siempre que en cualquier gobierno la población es superior a los medios de existencia, ese gobierno languidece. Examinad atentamente Francia: veréis lo que os ofrece. ¿Qué resulta de ello? Ya se ve. El chino, más sabio que nosotros, se guarda mucho de dejarse dominar así por una población demasiado abundante. Nada de asilo para los frutos vergonzosos de su desenfreno: abandona esos horribles resultados como las secuelas de una digestión. Nada de casas para la pobreza: no se la conoce en China. Allí todo el mundo trabaja; allí todo el mundo es feliz, nada altera la energía del pobre y cada uno puede decir como Nerón: Quid est pauper?  
[N.T.:En este fragmento hay fuertes relaciones con la tesis que, sobre la beneficencia, expone Rousseau en La Nueva Eloisa (VI, ii), aunque, por supuesto, a contrario] 

Esto puede leerse en La filosofía en el tocador(1795), lo que no le impidió mendigar por esa época: "Un pobre posadero que por caridad tiene a bien darme un poco de sopa" se le atribuye.

Pero sobre lo que quiero interrogar aquí al lector es si todavía, tras dos siglos, Sade sigue envuelto por un cierto rechazo social (lo que no me sorprendería: en la citada obra, que quizá algún día diseccione -nadie es realmente amoral hasta que no conoce y ha contemplado todo el campo de lo "moral"/"inmoral", así como refutado a quienes defienden ambas posturas, pues en eso consiste la lectura nihilista: no en leer por admiración o como modelo, si no en leer con la intención de detractar (no gratuitamente) cual si de un enemigo se tratase (osease: sea de leer al enemigo para poder negarlo o ten a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca)- junto a Bretone, coetáneo complementario a Sade, se defienden -con sofismas, ejemplos y hechos históricos, la falacia naturalista como criterio de verdad, que sustituye a la idea de Dios por la de Naturaleza en un nuevo dogma ciego que limita nuevamente las posibilidades del ser humano,algunos argumentos más o menos aceptables,visiones diferentes de la realidad,...- toda clase de actos inmorales para la época, cual si fuese una especie de adoxografía (¿exenta de ironía?) al estilo de El asesinato considerado como una de las bellas artes de De Quincey. Tanto es así que Bataille, el "filosofo"-sin su permiso- de la transgresión, lo considera un "apologista del crimen" ).
    Esto he sospechado cuando en el siguiente vídeo se cita antes a Wilde que a Sade (5:00-7:00) a pesar de que en la primera parte se enfatiza el carácter publicitario de la caridad que criticara Sade, si bien es verdad que Wilde aporta otras ideas, comparando fragmento a fragmento (no he leído la bibliografia completa de y sobre Sade y Wilde, ni mucho menos, así que no puedo saber si Sade profundiza al respecto en otras obras o diálogos [lo que no sería de extrañar, como ilustrado opuesto a Rousseau que era], o si en verdad Wilde bebe de Sade [lo que tampoco sorprendería en base al hedonismo y la degradación que describe en su obra cumbre,  el retrato de Dorian Gray]). Juzgue el lector...

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.