NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 29 de enero de 2012

El advenimiento de la locura


Todavía echado sobre el lecho, me quise levantar y desprenderme de las sabanas que me cubrían completamente, protegiéndome del gélido clima. Mas, incrédulo, sentí como al procurar alzarme, algo me retenía, y cuanto mayor era mi forcejeo, más estrechamente me apretujaba entre las sabanas. Tras un largo intento intenso, repose y me prepare para aunar todas mis fuerzas en un estallido de energía bruta. Coloque, no sin esfuerzo, mis piernas de manera tal que me permitieran impulsarme como un muelle hacia delante, ayudado por mis tensos brazos. Pero todo fue inútil. Inútil no por defecto o falta de ímpetu, sino por exceso. Aquella extraña presión desapareció de repente y salí disparado contra el armario de enfrente de mi cama. Tras el golpe caí redondo sobre las sabanas húmedas del esfuerzo sobrehumano del forcejeo y del pánico creciente que me embargaba.
     Envuelto de nuevo en ellas, me vi aprisionado con una contundencia inexplicable, sin causa aparente, obligándome a mirar hacia la ventana, desde donde aprecie a un extraño y lejano rostro desfigurado en el sol que se fue acercando y engrandeciendo en un proceso de metamorfosis hasta posarse a un palmo de mis ojos, casi ya como una figura vagamente antropomórfica, “un mero fantasma de niebla y luz, intangible, incorpóreo, indoloro…” me consolé pensando. Mientras esto ocurría, percibí como una vorágine de energía envolvía a los objetos de mi habitación, vivificándolos y quebrantando todos los convencionalismos posibles, todas las leyes habidas y por haber, y traspasando los límites de la imaginación:
      del globo terráqueo aparecían como hologramas, en un ritmo análogo a una progresión geométrica, todos mis antepasados emergiendo de sus lugares de nacimiento, de los más cercanos a los más lejanos, llegando en ultimo lugar a los primitivos primates; las piezas de ajedrez se desplazaban por ambos lados del tablero con una maestría tal, que traspasaba los banales parámetros humanos y sus absurdas puntuaciones de Elo, mientras no podían evitar reír grotescamente, como burlándose de las burdas estrategias humanas a las que estaban acostumbradas a seguir; la ropa se desplazaba por la sala como si fueran portadas por alguien, y a veces se paraban a conversar entre ellas con una gran gesticulación por su parte sobre los misterios sin resolver por la humanidad como si fueran asuntos de la clase más simple y trivial; la luz se encendía y apagaba alternativamente, sin orden ni concierto aparente, mas creí entrever en sus palpitaciones mensajes en código Morse que por seguro encerraban misterios ni tan siquiera concebibles por la débil mente humana; la impresora comenzó a escupir mi terrible destino en verso, con tinta de un rojo lóbrego proveniente de dos ojos trágicos y reales que los expulsaban a borbotones, como lagrimas de ira y tristeza; los altavoces emitían desgarradores lamentos que aunaban toda la desolación del mundo en un vibrante llanto de amargura que como una lanza en mis pulmones se clavaba, impidiéndome respirar, en una agonía constante y mortífera; de los libros de historia emergían batallas campales, barbaries pasadas que ponían de manifiesto el "gran" raciocinio humano, en medio de la habitación, cuyas balas, armas, sangre,... procuraba esquivar en contra de la voluntad de las sabanas que me retenían férreamente; estampidas de animales, algunos extinguidos por nuestra mano, otros mutados o modificados por ingeniería genética, emergían de mis libros de biología, arrasándolo todo: el edificio se había venido abajo y yo flotaba en el aire envuelto entre las sabanas y mirando aquel rostro espectral, rodeado de abstractos conceptos matemáticos inexplicable pero nítidamente materializados: “bienvenido a la locura” me susurro mientras una explosión semejante al Big Bang volatilizaba y reconstruía el universo. Todo y nada fue uno.

Quise consolarme creyendo que todo aquello no podía ser cierto, mas aquella criatura me respondió condescendientedemasiado tarde, ya lo pensaste; sabes bien que nada sabes, que todo es apariencia, nada más que creencia; todo es concebible, todo es posible. Mueran tus prejuicios, mueran contigo, cordura, y ven a la locura que ni Dios ni su avaro cura conocedores son de su cura. ¿Deseas sinceramente captar la verdad y la pureza de las causas e ideas? Ven, ven y enloquece, se conocedor de las primicias de la razón pura, de la metafísica, de los problemas irresolubles. Ven a Niafre, ZokiesF1F te espera.
     Comencé entonces a ser absorbido por una espiral decreciente e hiperbólica, una especie de agujero negro hacia la Nada... hacia el Todo... hacia un punto infinitésimo, negligible; hacia nada. Un punto, sin embargo, que lo condensaba todo.

1 Niafre Zokies: Nia-fre-Zo-ki-es, leído al revés: eskizofrenia, es decir, esquizofrenia

NOTA: se añade este fragmento de mi "manifiesto escéptico" a "¿tú aún puedes dormir?" bajo el titulo "sueña",  entre los relatos "duerme" y "despierta"

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