NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

sábado, 19 de mayo de 2012

No soy Ramanujan


Y de pronto cruza un vago
estremecimiento por la luz serena.
Las líneas se desvanecen,
la inmensidad cámbiase en blanca piedra,
y sólo permanece en la noche aciaga
la certidumbre de tu ausencia.
Leopoldo Lugones,
fragmento de La blanca soledad

Ansioso y emocionado, juzgando clara y evidente mi visión, me desprendí de mis mantas y encendí la luz: con ello, todo aquel hermoso edificio argumentativo cuidadosamente construido se desplomo ante mis ahora dilatadas e incrédulas pupilas, se desvaneció como un fantasma volátil y quimérico de entre mis manos, resbalo a través de mis dedos como el agua imparable, como los rayos de sol inasibles.
       Horrorizado, retrocedí instintivamente: apague la luz y me arrope, me sumergí de nuevo en la profundidad del mar onírico. Y aquello recién perdido, como desintegrado, poco a poco se fue recomponiendo, cual si se tratase de una explosión marcha atrás.
       Sin embargo, estando ahora más despierto, lucido, como navegando con un farolillo en la antes espesa e inobservable bruma, y habiendo bajado hasta allí cual buzo sólo para rescatar aquella idea, aquella perla impasible hundida en el fondo, ajena a la zozobra de la superficie a donde quería subirla, me sobrevino la frustración.
       Pues aunque recupere mi ensoñado discurso, y a pesar de la plena seguridad con la que lo pronunciaba, como persona consciente no alcanzaban a mis oídos más que balbuceos, “como un carro que nunca llega”. Presentía que estaba en lo cierto, que era una demostración sutil y elegante... pero sólo arribaban hasta el bullicioso puerto de mi mente algo así como las lineas generales, un esbozo del asunto; palabras vacuas e ininteligibles, extranjeras y exóticas, formando ornamentos. Puro significante sin significado, absoluta convicción sin causa, suprema sensación sin razón, justificación o motivo.
       Sí... sobre el aire el castillo volaba, y nada con mi terrestre persona lo ligaba: ni una sola raíz lo anclaba. Contemplar su cálida estampa; a nada más ya aspiraba. Porque, en verdad, era “una ciudad tan lejana, que asustaba con su absurda presencia”.

Hay una ciudad en el aire,
una ciudad casi invisible suspensa,
cuyos vagos perfiles
sobre la clara noche transparentan.
Como las rayas de agua en un pliego,
su cristalización poliédrica.
Una ciudad tan lejana,
que angustia con su absurda presencia.
Leopoldo Lugones,
fragmento de La blanca soledad
    El castillo de los Pirineos (1959),René Magritte



Nota:  Ramanujan solía decir que la diosa de Namakkal le inspiraba las fórmulas en sueños. Es notable el hecho de que, al levantarse de la cama, escribía resultados y los comprobaba, aunque no siempre era capaz de dar una demostración rigurosa. Este proceso se repitió durante toda su vida. Newmao

PS: el relato se añadirá a la colección ¿Tú aún puedes dormir?


No hay comentarios:

Publicar un comentario

El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.