NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

lunes, 16 de julio de 2012

Brain crack III: si yo fuera...


Nota: he decidido renombrar así la sección "proyectos e ideas que se quedaron en el tintero" para abreviar el titulo. El origen de la expresión se debe a Ze FrankAquí se explica, en español y de manera concisa y muy ilustrativa, su significado. Con esta sección pretendo ir haciendo una revisión critica de esos montones de ideas, proyectos o planes que se agolpan en mis libretas y cuya viabilidad no tengo clara (de otro modo los llevaría a cabo directamente). Si pasan la criba, bien; volverán algún día. Si no (que sera probablemente lo habitual, dada la naturaleza de la sección), esta sera su tumba. Todo sea por ordenar las estanterías que me atan con sus lenguas de papel.

7. Diseñador de videojuegos
Supongo que la idea me pareció harto tentadora debido a que, durante toda mi infancia y algo más, he sido un gamer consumado, si bien es verdad que desde lo del TR mi vicio tuvo que restringirse básica y progresivamente al verano.

Así, me lo plantee más o menos seriamente por primera vez cuando leí el crepypaste (genero al que me aficione durante algún tiempo) "El Programador Suicida y los 151 cartuchos malditos por SSBBW", que puede encontrarse aquí. Me impresiono tanto que, seducido por la existencia de comunidades enteras dedicadas al PokeHacking, considere la posibilidad de crear el susodicho cartucho y extender así la narración.

Sin embargo, no tarde en abandonar el proyecto. Primero, porque, escribiese lo que escribiese en boca de New, sonaría infantil, pues ¿acaso podría incitar al -persuadir con el- suicidio a alguien mediante la mera palabra? Camus ("Nunca vi morir a nadie por el argumento ontológico", El mito de Sisifo, Lo absurdo y el suicidio), Sartre ("...también yo estaba de más. Afortunadamente no lo sentía, más bien lo comprendía", La nausea),... me dicen que no; el silencio (narrativo) es necesario (cf. MacGuffin). 

Segundo, porque no es indispensable -ni tan siquiera interesante- crear ese mod simplemente para redactar tal discurso, ya que tampoco pretendía aprovechar los recursos que ofrece el formato, como sí hacen otros fangames basados en creepypastas como Lost Silver o Cursed Black (recuerdo que en su día vi algunos hacks bastante más emparanoiantes que no estaban basados en historias previas y en los que los pokemon asumían un papel secundario, pero no los encuentro).  

Lo que me recuerda a algunas ideas expresadas en el taller literario de Álex Hernández-Puertas. Él defendía que cada historia tenía una única manera de contarse, y que debíamos buscar, en consecuencia, el genero adecuado para ella. Dado que a mi sólo me interesaba el discurso y consideraba superfluo el resto de elementos, era claro que aquello no iba a ninguna parte.
     De hecho, supongo que es ese el motivo por el cual, a pesar de flirtear con el cine (FenomenosLaSerieChococokFactorycortometrajes propios,...), la fotografía, el dibujo, o incluso la música (usando MusicTime; obvio, dado mis dotes, que me hacían incapaz de tocar correctamente un puto triangulo), permanezca, me sienta más cómodo, en la escritura; mi mente logocentrica lo hace forzoso.

No obstante, remitiéndome de nuevo a Puertas, puedo apostar también por una segunda razón: mi megalomanía solitaria, puesto que en la narrativa, a diferencia del resto de géneros, todo el poder y control de la obra recae sobre una misma persona, en un solo autor; sin filtros, sin intermediarios: no interfieren las limitaciones de software, materiales, presupuesto,... ni la dependencia para con otras personas (especialmente notable en el cine y el teatro). Este total despotismo me ha llevado a compararlo alguna vez con la onironautica y sus peligros, lo que explicaría el malhumor usualmente asociado a los escritores o, más preciso, a todo aquel que se recluya y se recree en su propio mundo interior, en la adictiva soledad ("Jamás hallé compañera más sociable que la soledad", Thoreau).
      Es lo que en su momento llame "teorética de la masturbación (o la autorecreación)", en honor a Feynman y su "la Física es a las Matemáticas lo que el sexo es a la masturbación", que parafraseaba diciendo "la filosofía es a la ciencia lo que la masturbación es al sexo. Pone de manifiesto lo que queremos y nos lo ofrece instantáneamente de manera suficiente como para saciarnos, pero no es ni productiva ni tan placentera como pudiera ser la experiencia" (hago notar que todas las ciencias se derivaron históricamente de la filosofía, ya que "desde el momento en que se hace posible el conocimiento preciso sobre una materia cualquiera, esta materia deja de ser denominada filosofía y se convierte en una ciencia separada", Los problemas de la filosofia, 15, Russell). 
      Este carácter masturbatorio o de ensimismamiento (ese "encerrarse en sí mismo" típicamente platónico) queda reflejado, por ejemplo, en que en estas disciplinas abstractas (a las que podríamos añadir la vanguardia experimental o la física teórica) cualquiera puede sumar: la improvisación es completamente legitima, y una pregunta basta para iniciar una nueva teoría, sin necesidad de tener conocimientos previos sobre la materia.  Nada te limita, y puntualmente, los pasos se siguen naturalmente. Porque cualquiera puede filosofarrazonarmodelar y crear; lo que no significa, ni de lejos, que lo haga bien (ejemplos míticos en mates y física). Pese a todo, la autoestimulación, el darse placer, permanece.

Tercero, y saliendo ya de la esfera pokemon, me tope con el experimental/onírico Yume Nikki, el cual superaba con creces mis expectativas para el pokehacking. Así, mientras veía un review, fui anotando una serie de comentarios, posibles "diálogos", e ideas varias para un juego como ese:

-Añadir archivos de sonidos en los que se susurre, como si se tratase del viento a través de los arboles (para añadir como ambientación en alguna zona boscosa y con niebla, obvio), frases contradictorias como "¡Huye!" y "¡Ven!", "Lee a X" y "No leas a X", "¡Sapere aude!" y "¡Collandus sim!", etc.

-Terminar ¿todos? los días (del juego) con una voz en off que diga: "Hoy era un buen día para morir; has desperdiciado una excelente ocasión." (cf. Me parece que hoy será el Apocalipsis)

-Algunos versos y aforismos para poner en boca de los personajes (dado el carácter críptico-onírico de Yume Nikki, y lo azaroso-imprevisto de los eventos, pretendían ser consejos de ayuda):

"Tu mente filtre el caos,
sesgue la verdad;
hágame espejo
de su alma.
¡Reflejeme!"

"La apofenia
sea tu guía"

"Amparete el azar"

"Liberación: negación de la razón" (cf. principio de explosión)

-Dialogo1: "¡¿Qué estás haciendo tú aquí?! ...mmm... ¡Ah!, perdón, perdón. Yo... yo no quería...yo... yo sólo...". Acto seguido, el individuo se suicida

Si no fuera porque creo que esto ya se hizo (y varias veces, además), tendríamos aquí el principio de "Don Diablo tiene amnesia", por no decir que es un tema candente en filosofía y juzgados, pues ¿debe pagar un amnesico por los crímenes que no recuerda?¿continua siendo "malo" o peligroso? Dilema harto similar a ¿debo continuar pagando las letras del piso del que me han echado o del coche que me han destrozado? Sin duda, cada vez vivimos en un mundo más virtual, quimérico, incorpóreo,...

-Dialogo2 (cf. Toriningen): "yo blablabla... pero él blablabla... entonces tú blablabla...". Tras esto saltaria un cuadro de dialogo que preguntaría "¿quieres continuar?" Sí: se repetiría la frase y volvería a preguntar. No: escapas de la conversación-bucle.

-El secuestro-cebo: comienzas el juego (o una parte de este) recibiendo una carta de un amigo que te manda a X sitio al cual sólo puedes acceder con el código incluido en ella. Esto inicia una cadena de cartas (como una gincana) que en ultimo punto te llevan a una trampa mortal. En consecuencia, lo "lógico" sería que, al reiniciar el juego, se obviara esta ruta (conductismo puro y duro), prosiguiendo con la exploración del resto del mundo. La ironía estaría en que justo antes de llegar a la trampa mortal habría una carta escondida que te revelaría la verdad y te conduciría a donde tu amigo está secuestrado. La gracia, en que si lo encuentras/rescatas por casualidad, se tendría una conversación un tanto hilarante, ya que podría reprocharte haber tardo tanto por no haber seguido las cartas.

-Por supuesto, si hiciese un juego tal no podría resistir la tentación de incluir viejos textos. Mientras veía el review apunte, por ejemplo, el final de uno de mis poemas: "toda boca/ a muerte evoca"

Sea como fuere, a partir de Yume Nikki descubrí RPG maker, así como sus alternativas y otro software relacionado con el desarrollo de videojuegos (el engine o motor gráfico más popular es Game Maker, aunque hay alternativas free como Game Editor, entre muchos otros) sin olvidar la correspondiente escena underground o indie (cf. GameDiscovey); otro horror que encontré fue Ib

Pero Yume Nikki no era el único juego en explotar el inagotable mundo de los sueños de manera singular, experimental, alternativa, fiel a lo esencial de estos: no, no tarde en encontrar el diario onírico  LSD, a veces subtitulado dream emulator (cuyo soundtrack fue creado por Osamu Sato, ya famoso por su independiente Eastern Mind). Asimismo, también descubrí la catalogación non-games, bastante idónea para estos títulos que se centran en la exploración y, sobre todo LSD, carecen de objetivo y trama. Otros ejemplos más mediáticos del genero serian las franquicias de Will Wright (SimCiy, LosSims, Spore) y la simulación divina, los MUD (como Second Life), los juegos casual típicos de la DS o la Wii, relacionados con el ejercicio tal Wii Fit o en plan puzzle cual tetris, Lemings, Pikmnin, Portal o Sequester (el cual te permite introducir/practicar la descripción de un solido rígido mediante ángulos de Euler -ayudados siempre, eso sí, por un dado-), musicales (sintetizadoreskaraokes,...), etc. Juegos que se acercan cada vez más al concepto de serious-game (esencialmente simuladores con finalidades pedagógicas o de mejora de ciertas habilidades) o de aplicaciones/programas de PC (como en Taboo, tu tarotista personal-virtual, de interacción más bien pobre para llamarse videojuego).
      Un caso particular (o aparte, según el caso) son los llamados art gamesentre los que destaco los juegos tipo Reztipo Journeytipo Ico, los bizarros y absurdos collages de Revenge of the Sunfish y Game, game, game and again game, los de narración múltiple (Heavy Rain, Galatea), los que rompen la cuarta pared o consiguen asustarte/inquietarte (como el excéntrico survival horror Deadly Premonition), las versiones tétrico-experimentales-surrealistas de clásicos de la literatura (The PathAmerican McGee's Alice,... Añadiría Bad Mojo, pero creo que Kafka es simplemente inalcanzable en este aspecto), los existenciales Every Day the Same Dream, Passangers (no sé si así el resto de juegos de Rohrer), los de Pippin Barr, You have to burn the rope (que pone de manifiesto que lo interesante es llegar por nosotros mismos a la solución, cf. maieutica), The graveyard,etc.
       Esto también me llevo a reencontrarme (o descubrir: durante mi infancia no me preocupaba demasiado por la calidad; todo me entretenía por igual) algunos juegos (o autores, como Tim schaffer o Jeff Minter) de culto, así como clásicos varios, gracias a la exposición The Art Of Video Games, en la que se hace un repaso histórico a través de 240 títulos. 

Todo ello, no obstante, en lugar de animarme mostrándome el potencial y potencia del formato, me abrumo, me echo para atrás: sentí que mis primeras ideas eran ingenuas, que no era lo que buscaba, y que de todos modos no podía aportar nada (por no decir que salvo excepciones como Yume Nikki, suele haber un equipo de desarrollo y una financiación importante)


8.VideoBlogger
En su día se me ocurrió hacer una serie de 5 capítulos paródicos sobre el tema tomando como núcleo argumental la critica humeana al principio de causalidad (otro de mis lugares comunes). En el primero de ellos tenia pensado presentarme mediante una enumeración infinita de temas que me gustaría tratar en el vlog muy velozmente. Tanto, que no sólo resultaría inseguible para el espectador, sino también para la propia voz,  que se interrumpiría mientras la imagen continuaba sin sonido para luego quejarse diciendo "Joder, este hombre es más rápido que los flagelos mitocondriados de mi esperma, ¡puta mierda!...mmm... ¿cómo? ¿a que vienen esas caras de desconcierto? ¿qué se pensaban que la voz que oían se correspondía con ese cuerpo tan horrendo que veían?. ¡Qué fe tan ciega tienen ustedes en la causalidad! ¡Hasta donde alcanzaran sus extrapolaciones, harto alejadas de la realidad!" (Esta idea seria reciclada en "Anuncio japonés") 

En el siguiente capitulo tenia pensado aparecer con un look completamente diferente (pelo, barba, ropa; cualquier cosa visible susceptible de ser cambiada) y hacer algo que no tuviese nada que ver con lo dicho (o oído, sería más exacto, dado que la enumeración habría quedado cortada mientras la boca seguía moviéndose) de manera que, en el tercer capitulo, embestiría contra los ¿previsibles? comentarios con un "¿y a mi que me cuentan? ¿que yo me he cortado el pelo y no sé que cuatro mierdas? No me hagáis reír. Es que no entendieron nada del primer capitulo?". Para más inri, en esta ocasión doblaría a otra persona.

En el cuarto capitulo debía aparecer una grapadora hablando, y en el quinto y ultimo episodio mi títere seria el vació, la ausencia de personaje (erase, personaje eliminado). Como decía Aki Kaurismaki, cuando grabo "a mí me basta con una pareja hablando delante de un muro. También me conformo con una sola persona delante del muro. Y con ninguna, ya que, ahora que lo pienso, a mí lo que de verdad me interesa es el muro". En mi caso, la voz, la palabra, el hilo mental de mis pensamientos.

Con todo esto pretendía poner de manifiesto que yo no era mi cuerpo, que nada de lo que se veía me representaba, ie, las confrontaciones clásicas Obra VS Autor y Cuerpo VS Características accidentales del mismo (como la voz). Incluso, quizá, la ausencia de carácter primigenio, de identidad, añadiendo algún vídeo viral como este -y afirmando ser yo- y añadiendo alguna provocación como "parezco loco y soy normal. Ontologicamente no me puedes refutar"; muy Hume, todo. Demasiado, de hecho: abandone el proyecto, en parte, porque me pareció redundante, sobrecargado.


9.Profesor de secundaria
Aunque yo pasé por el aro muy dignamente (y, en efecto, sigo bajo su yugo obsoleto con más o menos suerte), concuerdo con que, "si juzgas a un pez por su habilidad para escalar un árbol, pasará toda su vida pensando que es estúpido"(Einstein); de hecho, hace tiempo que tengo pendiente escribir sobre el tema, el cual ya he tratado en varias conversaciones informales.
     Y quizá por ello (y, para que negarlo, porque la salida mayoritaria para matemáticas es la docencia: 38%, y bajando(sic!)), me plantee esa posibilidad, escribiendo una especie de discurso iniciatico: "Lo que vais a estudiar aquí no son matemáticas, a pesar del nombre de la materia. Os lo digo para que no se os ocurra decir que son una basura. En todo caso, podréis decirlo a proposito de las matematicas que os enseñan en la formación reglada elemental. Y para demostraroslo, cada semana habra una curiosidad matemática."
     Entre las susodichas curiosidades se encontraba la música de Xenakis y Varese, algunos poemas de Machado y Alberti, acertijos varios, foto del mes en divulgamat, algunas definiciones formales sencillas,... Sin embargo, a medida que iba creciendo esta lista, la encontré como algo falso y perjudicial; un espejismo. 
       Me explico: suele afirmarse que "la matemática está en todo", pero, a mi entender, esto es por definición, siendo, por tanto, equivoca y perniciosa, esa afirmación, esa mistificación o misticismo, ese coleccionismo meramente anecdótico. La matemática, desde un punto de vista pragmático, ofrece a las demás ciencias una serie de herramientas -¡un lenguaje!- útiles -y a las artes, además, unos motivos, como la proporción áurea- para crear modelos abstractos de sus respectivos objetos de estudio, por lo que es redundante aclamar que está en todo (lo que conocemos): seria como decir que la arcilla esta en todas las estatuillas de arcilla (hechas). 
      Esto es posible porque la matemática se dedica a estudiar modelos, relaciones, estructuras,... en un sentido abstracto y general. Por este motivo, la matemática no le hace feos a nadie: no importa que nuestro universo (según la Relatividad) responda a una métrica cuatridimensional pseudo-euclídea del espacio-tiempo, y que este se modele con una variedad diferenciable pseudo-riemanniana conexa temporalmente orientada de dimensión 4. Da igual porque la matemática va a pretender construir todas las métricas y, si fuera posible, dar un método de construcción automática (cf. intuicionismo, la cuestión de la decidibilidad en el cuarto punto del programa de Hilbert -pg126-, demostración automática de teoremas). Da igual porque la matemática se identifica con la ontología (cf. Baidou), porque es la única forma valida de metafísica (cf. Kant, critica a la razón pura), porque se estudian propiedades más allá de toda utilidad o correspondencia con la realidad física inmediata, porque se examina lo esencial del ser, las propiedades que cumple todo objeto acontextualmente (cada disciplina desde un punto de vista diferente, cada teorema exigiendo sus propias hipótesis o contexto. La matemática como un todo no tiene contexto, sus resultados sí).
     Es por ello, digo, que la matemática termina por almacenar un numero insondable de teorías y modelos, de modo que cualquier explicación física va encontrar en él una formulación adecuada ya propuesta (muy revelador en este sentido el missed opportunities de Dyson o el papel de Poincaré y Minkowski en la concepción de la Relatividad[pg14-17]). Y por ello mismo, también, aunque los átomos -los fermiones y bosones, si me apuran- están en todo -en un sentido físico-, uno no suele proclamarlo. Porque son una descripción concreta de una realidad posible; carece de la plasticidad de la matemática.

En suma, una razón más para justificar mi creciente asco hacia la divulgación, una de las tantas drogas enajenantes del pueblo (y no la ciencia per se, como dicen algunos, y que generalmente el pueblo llano no llega a conocer nunca, sino que la ignora por completo, inventándose sus propias fantasías y paranoias mentales a partir de lo que cree entender de esa pútrida y reduccionista divulgación).

PS: Montessori, Freinet, Piaget, Fröbel, Waldorf, Freire, Steiner, Pestalozzi,... Estos nombres, junto a la noción más general de "educación holística" y similares, me hacen rehuir aún con más fuerza la posibilidad de ser profesor de secundaria, o, al menos, de serlo en los términos convencionales y no proponer a cada niño o conjunto de estos (según prefieran o no trabajar en compañía) una serie de temas entre los cuales puedan escoger y profundizar por su cuenta (guiados por su profesor, obvio), así como reexaminar desde el dialogo critico (bordeando el conocimiento profundo/avanzado que pueda tener el profesor en la materia) los conceptos que ellos pudieran creer ya sabidos (por ejemplo, mostrandoles que 1+1 puede ser 0 de manera sencilla e ilustrativa, con ejemplos concretos), todo al más puro estilo dialéctico-platónico-wittgensteiniano: "Paseaba por la sala como un león, discurseaba y de pronto enmudecía para aclarar sus ideas. De vez en cuando refunfuñaba: '¡Qué estúpido soy!', o pedía ayuda al auditorio. Los estudiantes opinaban: 'Nunca antes habíamos visto pensar a una persona'." 
    El docente no impone, propone.


10.Reseñador
a)de libros (y cine, videojuegos y sueños)
Yo soy de los que leen con lapiz y papel en mano: "si pienso algo, necesito escribirlo. Para mí es importante manipular las palabras, no puedo hacerlo sólo en la cabeza, necesito verlo escrito" (du Sautoy); quizá por eso tenga tantos manuscritos. Al menos, claro, cuando tengo tiempo libre, me parece interesante lo que leo (ie, me hace pensar), y me siento con fuerzas. De ahí que suela extenderme excesivamente cuando comento textos ajenos, o incluso cuando, como ahora, intento comentar mis propias ideas o planes fallidos.
     En consecuencia, tengo varios manuscritos comentando / reseñando algunos libros (no muchos, tampoco: leo más sobre X que de X. Como diría Benno Levin "No leo por placer.""No leía por placer. No he leído nunca por placer, ni siquiera de niño. Tómese como se quiera. Pienso demasiado en mí mismo. Me estudio. Me pone enfermo. Pero eso es todo cuanto me queda. No soy nada más." Supongo que todo, en cierta manera, y en especial cuando se disecciona bajo la luz de la razón logocentrica, es tedioso, carente de sentido, valor o motivación). La mayoría de ellos me resultan a día de hoy muy crípticos, ya que suelo hacer uso de toda clase de abreviaciones -bastantes dadas por el contexto del libro, de fragmentos que ya no recuerdo, o muy vagamente-, por no decir que muchos de ellos son poco más que resúmenes y esquemas, o extracciones de ideas y citas para "plagiar" o reciclar algún día. Esbozos de poco valor, sobretodo cuando se tratan de clásicos ya mil veces estudiados y con una bibliografia "relevante" imponente a sus espaldas. ¿Qué podría aportar yo a ella, completamente ajeno a la Academia?
   Por ello, y por pereza, he decidido no transcribirlos. Al menos por ahora.

Algo similar puedo decir a propósito de películas y videojuegos, aunque en menor medida (ya que en estos la densidad narrativa o de ideas suele [notable excepción es Despertando a la vida] ser menor en pos de la fluidez y brevedad, por no decir que entran en cuestión elementos visuales, técnicos y demás que suelo obviar, pareciéndome así totalmente desmedido el calificativo de peor director para Ed Wood).  
     También he intentado varias veces llevar a cabo un diario onírico, y me he planteado transcribirlos he incluso tomarlos como base para textos mayores, pero... eso es algo que tendría que hacer en el momento. Escribir, releer, recordar; escribir, releer, recordar;... esa es la mecánica a seguir para rememorar, profundizar en, un sueño. En su día, cuando escribí el manifiesto escéptico y me interese por el tema de la onironautica y tal, en el verano de 2010, llegue a tener un cierto dominio, pero desde entonces que lo tengo bastante aparcado. Tal vez en un futuro próximo lo vuelva a retomar de nuevo.


b)de TV
En su día, este vídeo me impresionó muchísimo (advertencia: sesgada está mi memoria), tal vez porque por aquel entonces ya había dejado de ver con asiduidad la TV, o porque, de todos modos, nunca había visto esta clase de programas (¿pudiéndose descargar por Internet películas y series, o contrastar una noticia en varios medios y fuentes más rápidamente, para qué sirve la TV, que, para colmo, nos atiborra a publicidad?). Me impresionó, digo, por la cantidad nada desdeñable de incoherencias, sesgos, falacias,... que se pronunciaban (advertencia: sesgada está mi memoria, y paso de volver a verlo): recuerdo que me colapsaron (cf. punto 5), por lo que no pude apuntar nada (o, si más no, no conservo nada de aquel shock traumático).
     Fue entonces, creo, cuando concebí por vez primera* la idea de llevar a cabo las conversaciones que pretenden llegar a algún tipo de verdad (o, al menos, convencer) en forma de monólogos sucesivos (cf. Juan Pablo Queiroz: dialogo I, II, III). Aunque visto en perspectiva esto tampoco era ninguna novedad: en las ligas de debate, por ejemplo, primero habla uno mientras el otro piensa/anota los puntos a refutar y sus correspondientes argumentos, turnándose a cada rato; lo que sí es cierto es que esta manera de proceder no suele emplearse en la vida cotidiana.
     Así, mi idea consistía esencialmente en substituir la figura del mediador por un intercambio de cartas, cuando hubiese alguna clase de conflicto, o cuando una discusión llegase a un punto tal que en lugar de razonar y argumentar se caminase en círculos o hacia ningún lado. Este planteamiento bebe del hecho de que ciertas personas (tal vez los antes denominados "despóticos": onironautas, solitrarios, escritores,...), entre las cuales me encuentro yo, cuando tratan algún tema oralmente, de cuerpo presente... cuando, digo, se enzarzan en una discusión, se alteran rápida y progresivamente, ya sea por 
un sentimiento de fatalidad o impotencia debido a tener que repetir y volver a oír algo ya discutido con anterioridad (no necesariamente con la misma persona, tal vez simplemente en sus propios pensamientos), ya sea por considerar absurda, gratuita o arbitraria la posición del contrario o sus sucesivos motivos y argumentos, ya sea porque este no lo admita a pesar de las diferentes refutaciones aportadas,... Todo ello asuntos que dejan un mal sabor de boca, una sensación de angustia e inutilidad que fácilmente llevaría a esos antes citados "despóticos" a encerrarse de nuevo en sus torres de marfil, rehuyendo futuras conversaciones, retroalimentando el "problema" y/o reafirmando su carácter.
      En estos casos, digo, considero bastante más apropiado y fructífero el intercambio de cartas. La oralidad, la oratoria, es demasiado inmediata, fluida, como para permitir reflexionar detenidamente sobre los feedbacks (tal vez inesperados) que se sucedan en esa conversación, para argumentar adecuadamente, para buscar el mejor modo de explicarse, la manera más sencilla y comprensiva, etc. Por no decir que los oradores hacen uso de elementos externos a la argumentación y suelen traer los deberes hechos de casa; suelen venir, digo, con la lección ya aprendida, con los pros y los contras de cada postura y argumento ya memorizados, cual abogados a sueldo o relativistas consecuenciales (exceptuando el caso de que la discusión haya nacido espontáneamente, en cuyo caso todo esto se basara en preconcepciones basadas en experiencias y lecturas pasadas, que se asumirán como axiomas de apoyo, incluso cuando la memoria le engañe o no sean legitimos). 
      Ambas cosas, tanto el no restringirse a lo meramente racional como esa preparación previa que dificulta la ironía socrática, me duelen y me resultan perniciosas, desde un punto de vista puramente logocentrico y filosófico respectivamente, ya que manifiesta que allí no se busca -aunque en vano, ingenuamente, como un revivido Sócrates- una verdad: sólo convencer al publico se persigue; manipular (sus emociones) es el fin ultimo de ese viejo espectáculo que es la oratoria, muy alejado, en su fondo, de la filosofía, con la que a veces se confunde. 
      Podríamos decir, así, que no es más que una forma elitista (intelectual, culturalmente elitista) de politiqueo en la que no se escucharan, pues, dos monólogos entremezclarse, fundirse, reflejarse entre sí, el uno al otro, deformados, refutados y luego reformulados y dispuestos a comenzar de nuevo ese baile mágico, esa triada dialéctica. Tampoco habrá interacción, controversia, polémica, vehemencia, calor humano,... que no irritabilidad, irascibilidad e irracionalidad, cosas, estas tres, que sí pretendía eludir con el planteamiento no presencial-oral, con la calma de la soledad en la que se escribe una carta. 
     Esa clase de oratoria fría y aséptica, vacía, digo, en la que vence el más carismático y mejor informado/preparado, el que más horas ha invertido y no el que lo ha hecho del modo más eficiente**, el más agudo e inteligente (conocer VS saber manipular los objetos conocidos)... ese espectáculo carente de la espontaneidad, de la improvisación inherente al pensamiento humano, al monologo interior (que nace y genera ideas "cómo de la nada", más allá de los posibles procesos internos y ocultos, psicológicos y sociales, instintivos y freáticos,... cf. la saga "Una visión científica de los derechos de autor" y las múltiples menciones a la teoría de los memes, que pretende desmitificar la noción de autor y creación, como por ejemplo en las palabras de Blackmore)... esa total falta de misterio, sorpresa, autenticidad y vivacidad, digo, yo no la quiero.
     Por contra, cuando, bajo la explicada propuesta, uno escribiese esa carta en privado, podría autorevisarla fácilmente, remitir a las fuentes sin dificultades, tomarse su tiempo para digerir y responder correspondientemente al envió de la contraparte sin presiones, sin que esté este presente o esperando una pronta contestación, ya sea en frente o tras una pantalla; con discreción, sin publico, sin prisas ni más elementos que la palabra misma. Resumiendo, un dialogo entre monólogos ajenos que aporta claridad sin euforia y permite, al fijar el texto, dejar constancia del mismo, revisarlo y reflexionar sobre él y sus ideas con mayor facilidad.
     [Actualización: me han comentado que esta manera de proceder "es un poco autista". Tras informarme un poco mejor sobre el espectro austista y, en concreto, sobre su forma más leve, el síndrome de Asperger, creo que, en efecto, es posible que yo sea un poco autista: tras psiconalizarme brevemente y hacer revista de mi vida, he apreciado ciertas coincidencias, aunque no considero concluyente el diagnostico].

Sea como fuere, y volviendo ahora sobre el vídeo antes citado, concretando, lo que yo había imaginado era a Haplo diciendo... "Tras la entrevista, hablamos, ¿de acuerdo?", y aplicar entonces esa metodicidad "socrática" que acabo de comentar, ese dialogo de o entre monólogos. Entrecomillo "socrática" porque los interlocutores de Sócrates suelen hacer intervenciones bastante escuetas en los diálogos platónicos, de modo que, más que intercalar dos monologos, se estaría escribiendo uno sólo auxiliado o apoyado en una batería de preguntas estándar esperadas y respondidas favorablemente, pensadas para dar continuidad al texto y reforzar la opinión del mismo, otorgándole así al conjunto un aire artificioso, falso, de dialogo, que, quiero creer, pretendía imitar los certeros, vivos y auténticos diálogos que Sócrates sostuvo.  
     No obstante, abandone el ensayo así iniciado porque ni me interesaba ni sabia mucho sobre el tema que se trataba (por no decir que, pensadolo en frió, me parece bastante absurdo ese encuentro, ese planteamiento del ensayo; creo que ninguna de las partes tendría interés en llevar a cabo esa conversación en privado, fuera del ojo de las cámaras y lo mediatico). 
     En cuanto a la idea más general de reseñar programas de TV (ya que supuse que esta estaría repleta de esa clase de basura; al menos su fama bien lo valdría)... renuncie a ella por dos motivos esenciales. Uno, de las moscas del mercado, en Así habló Zaratustra. Dos, por el aforismo 146 de Más allá del bien y el mal: "Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti". 

*No tengo fechado el sueño, pero en mi diario onírico se cuenta la historia de un hombre que no sabía hablar o, mejor dicho, que "un día, simplemente, dejo de hablar". Hasta que se desvelo y mato a cierta persona (¿uno de sus dos cuidadores?¿el segundo es el que me lo está explicando todo?) en sofocada conversación.  Por lo visto, este ¿mudo? se comunicaba a través de extensas cartas, redactadas o esquematizadas, etc. (según la urgencia, supongo). También tengo anotado, como posible causa de su silencio, que "lo echaron de X", donde X no sé si es "cura" o "cuna" (entre que la letra es ilegible y los sueños tienden a ser surrealistas, cualquiera sabe; eso me pasa por no pasarlos a limpio en su momento).  

**Esta aversión o omisión hacia la cuestión de la eficiencia queda reflejada no sólo en el existencialismo del pueblo, que proclama "querer es poder", sino en múltiples y antiguas referencias más "cultas" que llegan hasta "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo"(1995), III, 31 : "¿Sabe usted cuál es el más intenso de los odios? Aquel que se siente por alguien que ves que alcanza sin el menor esfuerzo lo que tú eres incapaz de alcanzar pese a desearlo con toda tu alma." Clásico cóctel de frustración y envidia.



PS: Después de todo esto tengo la sensación de que, más que un literato amateur, debería considerarme una especie de filosofo, pensador o, simplemente, paranoico amateur, dado el hecho reiterado de centrarme obsesivamente en el hilo de los pensamientos, lleven a donde lleven; de embeberme, digo, en ese sentimiento claramente logocentrico.

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.