NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 22 de julio de 2012

Brain crack IV: propuestas varias de carácter político o practico

11.Sobre los handicaps en el ajedrez
Cuando existe un abismo insondable entre los contendientes, de modo que jugar no resulta estimulante (uno por frustración, otro por facilidad y aburrimiento), recomendio:

a) Accion convencional: que el jugador aventajado...
-...Juegue sin X pieza(s)
-...Juegue sin mover X pieza(s) durante Y turnos
y similares

b) Acción original: girar el tablero
Dependiendo de cuan grande sea la diferencia de habilidad entre los jugadores, esta accion se podra postergar más o menos. Se podrá realizar, digo, con mayor o menor diferencia de puntaje (ie, de perdida de piezas).

Nota: si se quiere, y dado el aire general de la entrada, puede tomarse como a una metáfora política.

12.Manifestaciones silenciosas (ventajas)
-Evitamos la contaminacion acustica, tan poco adecuada para la lectura, la cultura o el pensamiento (valores, entiendo, que una manifestación pacifica promueve), no provocando molestias y daños a la salud ajena y propia (cf. liquirofobiahiperacusiaautismo,...), así como... ¿evitar posibles infracciones por exceso de ruido? Después de esto se puede esperar cualquier cosa.

-Evitamos la euforia que desemboca en vandalismo, dando una imagen más cercana a la racionalidad y la toma de consciencia que se pretenden.

-Transmision escrita más clara que hablada (cf. punto 10b): en lugar de balbucear lemas soeces, repartir artículos y folletos informativos. 

-Simbolo de luto por la  muerte de la democracia. Esperamos el nacimiento de su hija: la democracia liquida.

-Substituir el boicot activo (imponer a la fuerza el cierre de tiendas, atacar a los "esquiroles",...) por el pasivo (concienciar, persuadir a las masas para que ese día no hagan uso de sus servicios, o no los presten. Si hace falta, que haya en cada tienda una persona cual limosnero dispuesta hablar con el tendero y con cada uno de los clientes que se acerquen).

Nota: tal vez suene muy idealista, poco practica y efectiva. Pero me parece más neta y sincera, más propia y cercana a las motivaciones de una manifestación.

13.Generalizar (o de las fobias, los odios, la discriminación y la ley)

"Ja n'hi hagut prou de sang
prou odi i prou rencor
prou vengança"
Mar i Cel,  Àngel Guimerà,
puesta en escena de Dagoll Dagom

En alguna reunión de los indignados recuerdo que se proponía aprobar una ley que condenara una lista casi infinita de odios colectivos como la misoginia, la homofobia, la transfobia, la xenofobia, la aporofobia,... (de hecho, había tantos y tan peculiares, que decían primero el termino técnico y luego su definición). Esto puede estar bien para concretizar, para recordar de que estamos hablando, para tener presentes a todas y cada una de las víctimas al menos una vez... pero no considero útil una tal ley, una tal formulación, ya que, en mi opinión, estas deben ser lo más sintéticas posibles; una suerte de sistema axiomático. En consecuencia, me pregunto si no seria más sencillo y practico decir simplemente "se condena la discriminación de cualquier tipo o hacia cualquier colectivo (a excepción de la que impone esta misma ley, la discriminación -por parte únicamente de la Ley- de los que discriminan)". Si la coletilla/apostilla entre paréntesis fuera necesaria en más de una ocasión, podría formularse independientemente como "las leyes no se aplican sobre sí mismas" o "La Ley no se aplica a la propia Ley" (o a las leyes siguientes, y enumerarlas). Se haga como se haga, no estaría de más preguntarse quién vigilará entonces, al vigilante así inmunizado.

Más allá de ese pequeño -pero nada despreciable- detalle, sin embargo, encuentro en este planteamiento otro problema, esta vez para los vigilados, y quizá aún más embarazoso: ¿se condenaría también, en consecuencia,  el odio, la difamación, discriminación, vejación, persecución,... al nazismo, al terrorismo, a, en fin, los "malos" de la película? Apelando al "bendito acto de olvido" de Gladstone citado por Churchill en el 1946 (fragmento concreto, aquí), sí. Bajo esa lógica, sí, debería hacerse1. No en balde, la ascensión de Hitler al poder se debió en parte a esa falta de perdón y olvido, a las fuertes restricciones y concesiones impuestas en el Tratado de Versalles (1919), -tanto, que terminaron de pagarse recién 2010-, además, obvio, de la Gran Depresión que agravo la ya de por sí mala situación económico-político-social, latente desde la Gran Guerra. Pero supongo que esto sería, probablemente, pedirle demasiado, al pueblo, al maniqueísmo preponderante y rencoroso (flashback de una escena de Life During Wartime), pues ¿acaso es posible un mundo sin odio? Sin odio, sí, ese ingrediente tan esencial para la cohesión e integración del grupo, ese ingrediente ¿saturado? en esta, quizá, "sociedad del odio"2Chi lo sa...

Sea como fuere, se me antoja que existe una razón mucho más profunda, para recelar de mi formulación; una asunción previa a mi dictamen y reflejada perfectamente en estas palabras de Weber: "Se define estado como la institución que posee el monopolio legitimo de la violencia [o el odio] dentro de un territorio" (lo que nos remite de nuevo, parcialmente, al primer párrafo: "La Ley se aplica en todos excepto en la propia Ley"). Me refiero, en efecto, al concepto de Ley mismo, a la imposición de un "bien" consensuado, de un modelo de conducta a seguir que nos diga qué y qué no podemos hacer, atentando así, por definición, contra nuestra libertad individual . Porque aunque la madre proteja por amor a sus cachorros, sus fuertes abrazos bien pueden matarlos (cf. Atalanta de Rodari, aunque creo que se trata de un tópico literario).

Pero firmado ya -por el simple hecho de permanecer en sociedad- ese contrato que nos protege del lobo que somos para nosotros mismos, vano es lamentarse. Ahondemos, pues, en la cuestión que nos concierne, en las excepcionales consecuencias de esas políticas anti-discriminación, cada vez más acusadas. ¿Condenar la misoginia significa -o significara, al paso que vamos- que no tengo derecho a odiar, a pensar mal, de las mujeres?. ¿Censuraremos, por tanto, los chistes machistas, simplemente porque no tenemos sentido del humor y perspectiva histórica?. ¿Hacemos lo propio también con el aforismo 148 de "más allá del bien y el mal", entre tantos otros, simplemente por no entender que, debido a cuestiones personales, Nietzsche embiste contra la mujer -así como todo aquel que considere enemigo personal- como él sólo sabe (identificándolo implícitamente con el concepto que más ha despreciado en su sistema filosófico: el del "hombre débil" que manipula al fuerte para invertir su precaria posición mediante la invención de una ficción ulterior ["las mujeres primero, por favor", decía un cortesano, un gentilhombre, un hombre "bueno"]) y basta, pues, quedarnos con este ultimo concepto para entenderlo adecuadamente, para no manchar su pensamientos con su biografía repleta de desengaños? ¡Más aún! Quizá en la misoginia no sea tan habitual, pero ¿qué hay de la misandria debida a malas experiencias, a experiencias traumáticas con hombres? Me estoy refiriendo, como no, a la androfobia (flashback de Ms. BarchDaria 107). Es cierto: odiar y temer no son la misma cosa; pero, ¿acaso no odia uno sus miedos, no huye de ellos, no le gustaría encerrarlos y destruirlos, de poder hacerlo; legitimar mediante la Ley su condena, tanto social como jurídica?. ¿Debe -pregunto, pues- castigarse a estas personas por tener o intentar acometer tales deseos bajo "miedo insuperable" (cf. Art.20.6 del CPE; volveré sobre ello -sobre esta contradicción- más tarde)? ¿a un enfermo mental, al temeroso que subsiste mediante artimañas, al "hombre débil" que el logocentrismo de Occidente a encumbrado desde Platón hasta Hegel, que se ha procurado el favor de la Ley? 

Pero esto es sólo la punta del iceberg, amig@s: me atrevería a decir que hay un absurdo todavía mayor que el de privarme de mi derecho intimo a odiar, puesto que aquí, en el fondo, no se está condenando el odio; el odio es lo de menos, aquí. Lo que realmente se está condenando es la discriminación, el cómo se reparte ese odio (o, por simetría, ese amor: a ti no te contrato porque eres hombre, a ti te contrato porque eres mujer); se prohíben los odios, digo, que resulten inmorales según la ética del momento. 
       Una contundente prueba de ello, creo, es que no se condena la misantropía, el odio indiscriminado y sin contexto, el odio limpio, no manchado por causas ilegitimas, inmorales o socialmente no aceptadas. El odio que, en la practica, devendría el más peligroso de todos, puesto que no hace distinciones de ningún tipo. El odio, digo, que acongoja al fiscal de El extranjero(1942); el odio asociado a la personificación del Mal, al Diablo, decía. 
      Sin embargo, si esa misma persona odiase a la humanidad no como a un todo, sino más bien razonando por casos (los cortesanos franceses del XVII por un lado, los burgueses españoles del XVIII por otro, etc. o empleando cualquier otra partición factible, inclusive la de odiar uno por uno a todos los seres humanos que han existido y existirán), entonces creo que la ley acallaría su enumeración. Porque el misántropo generalista, el habitual, no molesta, no pasa de filosofo farfullero, no acude más que a tópicos y lugares comunes e imprecisos, (por no decir que su aversión le llevaría a la reclusión y el aislamiento social, a no molestar). Pero aquel que atacara, uno por uno, todos las clases, estamentos, registros, concepciones,... todo aquello que pueda generar un sentimiento de pertenencia o respeto, admiración,... valor, en fin; aquel que llevase a cabo, digo, esa destrucción sistemática y detallada, particular y documentada, de estos estandartes, en semejante nihilista cruzada, dejaría desprotegida, o, por lo bajo, humillada, a la humanidad, a todos y cada uno de los seres humanos. Y eso, señores y señoras, sería demasiado doloroso, incomodo o embarazoso, para ustedes; el sentirse discriminados, excluidos, simplemente por el hecho de pensar como piensan, defender lo que defienden, actuar como lo hacen,... ser quienes son, en fin, con nombres y apellidos, por causas y motivos más que suficientes. Quien esté libre de pecado tire la primera piedra3.
       Estos cruzados han existido siempre, y continuaran haciéndolo. Nietzsche mismo quiso, aunque su salud no le acompaño, no le presto el suficiente tiempo, crear un método general y automático de refutación, una especie de algoritmo de deconstrución. Por citar algún ejemplo más, y más concreto, en esta verborrea vacía: "el inventivo e iconoclasta álbum de Frank Zappa [We're Only in It for the Money] presenta una postura política única, tanto anticonservadora como anticontracultural, y ofrece una sátira mordaz tanto del hippismo como de las reacciones de América sobre el mismo" The National Recording Preservation Board. Sobra decir que la controversia le acompaño toda su vida y le costo más de un problema, por desgracia; la humanidad no está preparada, para un tal "mesías" deconstructor. 

Sin embargo, tal vez deberíamos acometer otra pregunta, antes de enzarzarnos en esas verbosas y vacuas metafísicas sobre el odio y sus criterios: ¿qué significa exactamente condenar la xenofobia, qué se entiende por xenofobia? Tomar acciones contra los extranjeros. Bien, me parece bien, que sea esto lo que se condene. La Ley no puede, ni debería, tomar acciones contra nuestro pensamiento, como acontece en ciertas distopías; su planteamiento es esencialmente pragmático, pues. Bien, no seré yo quien tome represalias al respecto: el odio no deviene necesariamente en acciones odiosas (como en el caso del misántropo enclaustrado antes comentado), y estas no son derivadas necesariamente de unas malas intenciones; desde la misma racionalidad desapasionada puede llegarse a esas conclusiones (la baja por embarazo y maternidad es todo un clásico de discriminación por consecuencias, no por creencias). Alguien condenado por estas leyes, por tanto, puede no ser xenofobo, no sentir ningún tipo de desprecio por los extranjeros, al tiempo que los que sí lo sienten pueden no ser acusados. Naturalmente, hay crímenes pasionales, crímenes de conveniencia (a los empresarios les encanta citar a Sun Tzu, Maquiavelo,...) y de mercenario. 
     Así, considero, y en efecto lo es, legitimo, que una persona pueda odiar, temer o discriminar, a titulo individual e intrapersonal, un colectivo cualquiera; inclusive uno tan arbitrario como el formado por el conjunto de los objetos agujereados (pese a que, por no quejarse estos últimos de las vejaciones sufridas, la tripofobia jamas sera penada). Mientras no se tomen acciones contra estos colectivos, mientras no se exprese manifiestamente el odio hacia ellos, mientras este se guarde secretamente... no habrá reproches sociales ni represalias legales. Así es: se pide recato a los sensatos (que recursos humanos justifique sus decisiones bajo criterios homologados y respetables bajo la ética del momento, por ejemplo) y represión a los vehementes (al que sufra de unas fuertes emociones irracionales contra esos colectivos se le pide, digo, que finja, que se hunda en la hipocresía).
    No obstante, considero esto ultimo un exceso. Del mismo modo que no se contrataría a un hidrófobo para embarcar en un barco ni a un abstemio para catar licores, no deberían juntarse individuos del colectivo X con X-fobos, especialmente si son radicales en sus posturas o sus miedos son profundos; y, sobre todo, no debería considerarse esta discriminación como criminal, o favorecer la peligrosa postura contraria, como sucede con la discriminación positiva. 
    Uno podría objetar a esto que, operando así, la mujer nunca hubiese conseguido sus derechos, que tiene que haber un primer encuentro, un mártir (flashbacks de La teniente O'Neil, La guerra secreta de Lisa Simpsons, etc.). Y es posible que tengan razón, y esta sea la forma más rápida; a fuerza bruta pueden lograrse grandes cosas. Pero me parece muy triste, y a su vez falaz, que tenga que ser la Ley, una imposición venida de tan arriba, quien otorgue ecuanimidad al pueblo y tolerancia a sus corazones, pues creo firmemente, digo, que esta batalla debe librarse en el campo de la cultura, en la conscienciación prematura; una revolución desde abajo, una muda de piel desde el interior. Toda otra vía sera innecesariamente artificial, superficial y efímera; una costra que caerá tarde o temprano, cuando no una mera ilusión, un oasis. Las buenas intenciones, reitero, que puedan tener esas políticas anti-discriminación, son vanas, sin estas armas, sin una tolerancia de facto, sin un sustento real: les recuerdo que las primeras escuelas y universidades que admitieron a mujeres (Theano y la secta pitagórica, luego "continuada" en la Academia de Platón; la Escuela Médica Salernitana; la madraza del príncipe Ulugh Beg;...) apenas fueron concurridas por estas debido, probablemente, a la presión social existente: ¿para qué tomarse la molestia de estudiar si se habrán de someter de todos modos al matrimonio [y sera entonces mayor la desesperación, al haber conocido la luz], si, digo, todavía no han logrado la independencia en otros aspectos más esenciales: "Una mujer debe tener dinero y una habitación propia si va a escribir ficción"(1929, Virginia Woolf, una habitación propia)? Y todo esto sin ni siquiera mencionar con que facilidad se viola la Ley sin violar la ley (flashback del reino de los beodos).
      Increíble pero cierto, se quedan cortos esos versos que leyeron, pues apelando debidamente a la maravillosa puerta de entrada al caos que es el Articulo 20 del Código Penal Español, bien puede salvarse más de uno y justificarse así actos imperdonables, dado que: ‎"Están exentos de responsabilidad criminal: 6.El que obre impulsado por miedo insuperable."4 Es por ello, digo, que considero  completamente respetable que se discrimine en la selección de personal -por reprochable que esto se haya vuelto social y legalmente; incluso cuando en el proceso se descarten a aquellos que estén mejor calificados y preparados, como gusta decir en las meritocracias-  mediante criterios arbitrarios si estos interfieren en la salud mental del contratante -que, como tal, al fin y al cabo, debería tener derecho a decidir, si es una empresa privada- o de aquellos con los que, por ser contratada, entrara en contacto. O, en caso de contratarse, que no trascienda, que no se haga saber, que se disimule, a ser posible, el rasgo distintivo que genere la fobia (como podría ser con la androginia); por el bien de ambas partes. Aunque supongo que todas estas prevenciones a priori son fútiles e infantiles: las sinergias son imprevisibles.
¿Y que recomendaría, yo, pues, si algún sector de la población todavía marginal quisiese ganarse el beneplácito del publico, sus propias leyes protectoras? Hacerse grande, hacerse muy grande; ganar poder e influencia desde su propio seno, tal si fuese una autarquía, sin dependencia para con el exterior; demostrar que son injustificadas esas recriminaciones de debilidad, documentarlas. Y entonces, mostrarlas. Mostrar ese pasado trágico que asoma hasta el presente, que te roza los pelillos tras la oreja, que te susurra a cada amanecer. Mostrar, digo, que eres frágil pero necesario; que puedes perecer en cualquier momento, y que ello les hundiría a ellos, les privaría de tu gran fuerza. Nadie quiere perder el poder subiendo al ring un nuevo adversario, pero todos quieren ganar más poder, y siempre se creen capaces de arrebatártelo; la ambición es un buen cebo.

Pero llegados hasta aquí, alguien podría reprocharme el porqué de tanta insistencia con el tema del odio -obviando hasta ahora el evidente pragmatismo de la Ley- si, como vengo diciendo, el papel de este es secundario en dichas leyes. O, si más no, eso es lo yo querría reprocharle a la demagogia imperante, a la manipulación efectivista y emotivista que acude a estos términos para originarlas. Porque la discriminación, por sí sola, es algo legitimo y respetable, es el cimiento de la selección natural y la ciencia, es la capacidad de discernir, de elegir entre dos modelos dados el mejor bajo algún criterio y filtro. Debe añadirse el factor odio, digo, para que el pueblo se compadezca, para que esas leyes se encumbren, para atarnos con más hilos a la peana.

¿Y qué hay de los compadecidos? ¡Oh, benditos ellos! O agradecen los mimos calladamente, o se rinden a los seductores labios de la sublevación. ¿¡Quién!? ¿Quién, díganme si no, ha renunciado a los derechos que le otorga la DUDH, aunque sólo sea a modo simbólico, cuando no luchado por hacerlos reales o ampliarlos? ¿Quién llevaría a cabo esa empresa suicida antes que, simplemente, suicidarse?5
Oh, sí, mírales rebelándose contra la norma imperante, generando así un campo sutil de atracción y simpatía; venderos, venderos bien con vuestras pantomimas revolucionarias que van siglos por detrás de las limitaciones y problemas que va señalando la filosofía6. Anhelad la desgracia y miseria que demostrara vuestra valía, arrogantes seres (cf. “Quiero verme en esa situación”), y cantad junto Maria Mercè Marçal i Serra su famoso:

A l'atzar agraeixo tres dons: haver nascut dona,
de classe baixa i nació oprimida.
I el tèrbol atzur de ser tres voltes rebel.

...

Todas estas contradicciones y diatribas absurdas que por alguna extraña razón me he molestado en discutir durante estos últimos días en estas letras, sin embargo, caen en el abismo infranqueable que existe entre la Ética y la Ley. Callemos, pues, manos mías; ya hemos malgastado demasiadas teclas.

Nota: A proposito, no creo estar trivializando nada ni ser un “puto chiflado incendiario”, pero, sí así fuere o se creyese o a un juzgado de ello se convenciese, esto bien me valdría una multa -o cárcel, quién sabe; no estoy al tanto de las penas-, a pesar de que "en todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras" (Russell). Claro que, cabría recordar, "el problema de la humanidad es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas" (Russell). Y sobra decir quien hace y quien vota mayormente las leyes.


Uno puede sentir
que la igualdad ha sido lograda
cuando esta no es mencionada.
Mas mientras exista
una ley que nos proteja
inseguros sentirnos hemos.
Ese no ha de ser
el buscado final
de nuestro viaje.

Aquel que apele a la ley
o hable de la normalidad
de estos o aquellos actos,
no hace más que dejar patente
lo atrasados que estamos.

Aquel que mire a un hombre con media barba y media cabeza rapadas y lo señale entre el montón, aquel que hable bien de ese peinado reiteradamente en su frente, aquel que tanto insiste en su aceptación, no intenta más que autoconvencerse; lo noto en su tono de voz.

El silencio...
no uno incomodo,
no uno nacido de la autocensura,
no uno retorico o melancólico
ni pensativo o manipulativo
y tampoco vengativo.
Un silencio plácido
como el pronunciado
sobre los nombres ya olvidados,
sobre los caracteres superfluos,
sobre el flogisto o el eter.
Antiguas verdades ya superadas,
antiguos conceptos ya muertos
y vistos como anecdóticos
desde un bello paraíso.
No news is good news
Eso es la igualdad

Hay gente que piensa
que nosotros hemos de ser
como el color de los ojos:
algo de lo que no se suele hablar,
y si se hace, sólo es para bien.
Eso no me parece igualitario.

(algo parecido a esto
leí hace mucho tiempo
en alguna parte,
pero no recuerdo
ni donde ni cuando.
Tal vez en algún sueño)

"Some numbers are prime... 
but the goal is to create 
a kinder, gentler society 
where all numbers are prime..."
(politician's words in a math joke)


Actualización. Mis peores sospechas hechas verdad: el caso Ochoa por Nunca te quise tanto como para no matarte.


1Si no se quisiese hacer bastaría con reformular mi propuesta de ley como (dando, de paso, una versión alternativa): “se condena a todo colectivo o practica que, como tal, atente contra la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tanto de un individuo como de un colectivo (excepto si estos también la quebrantan)”. Aunque, en lo personal, huele a rencor que apesta. Por otra parte, apelo a la DUDH como ideal, pero quizá eso sería mucho pedir.
2Algún estúpido me dijo alguna vez que odiar el odio, como doble negación, equivalía a amar; que eso de "la sociedad del odio" era una idiotez, que podría formularse mismamente como "la sociedad del amor", y que era un triste. Y es cierto que hay algo de contradictorio, en odiar a los que odian, ya que ello conduciría al sujeto a odiarse a sí mismo, pero, en efecto, sucede; la baja autoestima suele ser un síntoma de depresión, y el uso de antidepresivos ha crecido vertiginosamente en los últimos tiempos. Por otra parte, además, hago notar que odiar a los que odian no implicaría necesariamente, ni de lejos, profesar o promover el amor; no excluyas la tercera opción: el desdén.
3Nótese la contradicción: de haber un tal santo, su lanzamiento de piedra sería visto como arrogante y presuntuoso, y se le exigirían pruebas que no puede dar, ya que las consecuencias ultimas de nuestros actos escapan a nuestro control (cf. efecto mariposa, efecto domino, el problema de las otras mentes, diferentes subjetividades,...). Sin embargo, si no la lanzase, caería en la mentira y la hipocresía. Excelente ejemplo, sin duda, de ficción ulterior de dominación: la exigencia de una perfección absoluta inexistente que obvia la gradación de “bondad” (sea cual sea el criterio aplicado, la lista de pecados)
4Hago notar que esta contradicción en los términos, aunque flagrante, es una nimiedad frente a la que Gödel se llevo a la tumba. El apodado "Sr. Porqué" -sí, ese logocentrico cuya "ansia de racionalidad quizá procediese del trasfondo recurrente de una inestabilidad mental" (fuente1)- encontró una vía legal para instaurar una dictadura en EEUU que, por suerte o por desgracia, no llego a comunicar (fuentes en castellano, en ingles).
5Es irónico que lo diga aquel que reprocho (aunque no rechazo, es cierto) la matricula de honor otorgada en bachiller gracias a una extraña y sigilosa aparición de unas décimas extras, y que piensa en el -admitámoslo- suicidio de Sócrates mientras escribe esto.
6Me llamo bastante la atención (ie, me pareció gracioso) el ejemplo que puso Preciado en esta conferencia: mientras los políticos discuten entre aprobar o no la ley del matrimonio homosexual (por no decir que en algunos países es ilegal la homosexualidad misma, info), los filósofos (queer) discuten sobre si tiene sentido hablar de homosexualidad o genero.    


14.Propuesta educativa
-Idea: no separar una carrera en bloques de materias simultaneas sino en periodos consecutivos de materias individuales, como una serpiente troncada/troceada, haciendo 4 semanas intensivas de una materia a todas horas y luego pasar a otra y así sucesivamente, intentando que las transiciones se lleven a cabo de manera natural.

-Motivaciones:

a) Cohesión. Tengo oído que Russell se quejaba de que se estudiaba matemáticas como si las diferentes disciplinas se tratasen de aldeas aisladas, siendo esto completamente falso (como se muestra especialmente en la matemática avanza; por ejemplo, en la teoría de topos). Un caso especialmente dramático de esto se puede ver en el plano docente de Historia, en el que se imparten simultáneamente prehistoria e historia antigua en el segundo semestre, historia medieval y moderna en el tercero. Para colmo, luego esta la cuestión del "historia universal" VS local (España, Cataluña,...)

b)Intensidad. También recuerdo que una profesora de matemáticas de bachiller consideraba absurdo el proceder de la educación primaria y secundaria, que trataba los mismos temas y un poquito más año tras año en lugar de intensificar cada año en un bloque tematico, asentandolo e interiorizandolo lo suficiente como para no tener que volver sobre él reiteradamente.

-Problemas:
a) Exigencia de simultaneidad por interdisciplinariedad. Es habitual que los conocimientos entre las diferentes asignaturas se solapen y se apoyen entre ellos. Para solucionarlo, habría que procurar crear un plano docente que, partiendo de una asignatura, fuera derivando de manera natural en otras tal si se tratase del fluir de un rió. Recuerdo, por ejemplo, que a partir de cierto resultado de Álgebra Lineal podía saltarse fácilmente a Ecuaciones Diferenciales, o que ciertas asignaturas tienen una continuación evidente en otras (por ejemplo, Análisis I, II, III y IV, o lo que es lo mismo, calculo diferencial e integral en una y varias variables). La cuestión sería encontrar la manera de organizarlo bajo esta nueva perspectiva.
      Aunque al principio lo formule con la analogía de la serpiente, encuentro más adecuada la del río, ya que permite la existencia de afluentes, la posibilidad de dar más de una asignatura al mismo tiempo.

b)Pueden no existir nexos naturales con las otras materias. La matemática aplicada (programación, métodos numéricos, física) o la Historia creo que serían buenos ejemplos. Al respecto, se me ocurren dos cosas: que estas sean reabsorbidas por el resto de asignaturas (aplicaciones físicas a lo dicho, tratamiento numérico de lo estudiado, notas históricas sobre la lección,...) o tratarlos como un lago independiente que introducir cuando se crea más conveniente.


c)De la manera que esta planteado, las asignaturas, aunque conservaran el mismo numero de horas, se extenderían menos en el tiempo. Esto complicaría probablemente la ejecución de encargos, tareas y trabajos pensados para ser tratados durante un periodo dilatado. Asimismo, podría enfatizar el agobio y estrés por lo monotematico de las clases, especialmente si la materia que se impartiera en ese periodo no fuera del agrado de uno. Habría también menos tiempo de asimilación de conceptos, menos fines de semana de digestión,... las asignaturas se impartirían quizá demasiado intensamente.


d) Profesores. Propuesto como esta, lo ideal seria que hubiera un solo profesor por grupo (que podrían ser, por tanto, más reducidos), para evitar la perdida de cohesión, el "¿os lo han explicado (así)?¿cómo, si no?" Sin embargo, esto es probablemente inviable y, sobre todo, infructuoso: aunque el profesor estuviese capacitado para dar todas las materias, no tendrá el mismo dominio que si se restringiese a su especialidad. Además, se le exigiría más implicación.  Y, por ultimo, si su valía como pedagogo es nula, hundiría todo un grupo con él (por no decir que este tendría una visión muy sesgada de la materia; no habría tanta diversidad como la que hay ahora).
 
El autodidactismo podría ser una solución interesante tanto a (c) como a (d)


e)Visión genética. Esto puede ser interesante en historia, y un tiempo atrás, antes de Gödel, lo fue también en matemáticas, pero tras los fracasos de los proyectos logicistas y formalistas de fundamentación se ha venido imponiendo la visión axiomática, bastante consonante con la noción de "aldeas aisladas". Tal vez cuando la teoría de categorías y funtores termine de asentarse del todo, dentro de unas décadas o un siglo, si todo va bien, esto no sea un problema, y pueda entonces nacer un nuevo Dedekind o Bourbaki que reconstruya toda la matemática de manera ordenada como se proponía en (a) y (b).


Resumiendo, pues, considero que esta propuesta debe ser rechazada de inmediato y sin rechistar.

Nota: había dos puntos más para esta sección basada en un pequeño manuscrito con 6 apartados. Uno de ellos ya fue tratado en 10b. El otro soy incapaz de descifrarlo/recordarlo (cf. 10a y lo problemático de mis abreviaciones). Escribí: "sonoridad: recita (in crescendo...)". Bajo "sonoridad" anote "vista", y la expresión italiana entre paréntesis la enlace con "ralentizar cortar/ capar la trama". Si alguien tiene alguna idea... 

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