NOTA: Aunque recibiré con los brazos abiertos a cualquier nuevo visitante, especialmente en lo que concierne a los proyectos de Vaho de la Bruma, nótese que este blog permanece enterrado desde Julio de 2013, tras un año de deterioro progresivo y otro de notable silencio (cf. Recapitulación). El Fénix que de estas cenizas quizá nacerá, en Scribd, si es el caso, lo hará.
Derechos: la imagen de cabecera pertenece a Platinum FMD, mientras que la del fondo es de ¿Eric Sin (Depthcore)?

domingo, 8 de julio de 2012

Idas de olla II: ¡Cítalo textualmente!


Si no entiendes algo... o sólo la idea general, obviando importantes detalles... no lo dudes: cítalo textualmente. Alguien lo entenderá...
      Si, por el contrario, tu capacidad intelectiva te permite apreciarlo y comprenderlo sin fisuras ni resquicios, pero eres incapaz de emular la claridad o hermosura del fragmento: cítalo textualmente, sin miramientos.
      Si, esteta consumado, eres capaz de reformularlo en otros términos, quizá aún más bellos y translúcidos, pero no de darle un nuevo enfoque, de aportar una visión original y fresca al asunto... no parafrasees ni aumentes inútilmente nomenclatura, metáforas y símiles: ¡cítalo textualmente!
      Si, privilegiado espécimen, eres capaz de ofrecer algo ciertamente innovador al mundo...o, es más, tu idea es completamente revolucionaria -demasiado para ser en su esencia captada, me temo-, ironías, tendrás entonces que explicarlo empleando la arcaica lengua de tus congéneres y los conceptos por ellos ya conocidos, sus cristalizados tópicos, citándolos, a pesar de que “a nuevas ideas corresponden necesariamente nuevos símbolos”(Hilbert, 1900).
     Tendrás, digo, que aprenderlas y buscarlas entre el basurero que se han creado, googlear tus ideas y rebuscar entre sus eminencias para ser escuchado. Pero no temas, sera breve: “ninguna cosa que se pueda decir es tan absurda que algún filósofo no lo haya dicho anteriormente” (Cicerón). Por más trascendente que seas, siempre podrás convencerles, mediante un loco uso anacrónico de la hermenéutica que se exceda con creces en sus delimitaciones, de que no es una idea propia, sino ajena, y que, por tanto, merece ser tenida en cuenta.
     Así que no lo olvides: cita textualmente a los gigantes que te precedieron* en señal de agradecimiento en lugar de preocuparte por la generación de nuevo contenido; eso es algo harto superfluo.


*Nótese la ironía: se está parafraseando a Newton.



Nota1: hasta cierto punto (para no obviar la visión opuesta) esto vendría a ser una burla al uso abusivo de citas (y, por extensión, una autoparodia), ya que si se tomase al pie de la letra el consejo, tendríamos un numero limitado de frases para usar (de manera que hablaríamos tal que así), una especie de base de datos que, por otra parte, cabría preguntarse como ha sido posible crear o de donde ha salido.
      Pero más allá de esto, lo que pretendía atacar en ultima instancia -aunque no lo haya explicitado demasiado- era la “avidez de novedades”(Heidegger), la ansiedad humana por la generación de nuevo contenido no necesariamente original (remakes, copy & paste, collage de varias fuentes en la elaboración de una nueva que no aporta nada respecto de las anteriores,... una particular forma de difusión tanto del copiador como del copiado, así como de sobreexplotación de un producto).
     Así, por ejemplo, en la enseñanza se obliga a menudo a elaborar trabajos e informes que nada nuevo aportan al asunto tratado, en su mayoría, (pues tampoco es lo que se pretende). Entiendo, pese a todo, que es un buen método pedagógico, dado que al filtrar y reescribir la información obtenida esta se interioriza más fácilmente, por no decir que se ponen así a prueba una serie de habilidades probablemente más importantes de cara al futuro que la información per se obtenida.
     Análogamente podría defender la redundancia de la Red en pos de su respaldo y divulgación, pues, a fin de cuentas, supongo que la gente no hace las cosas porque sí o, mejor dicho, sus actos son siempre justificables mediante un numero suficiente de argumentos. Asimismo, la tradición escolátisca, si bien retuvo el progreso del conocimiento durante siglos mediante su perpetuación, también es verdad que esto permitió su conservación. Aun así, me crispa en sobremanera esa redundancia vacía que pone trabas a la hora de hallar lo que nos interesa.

 Y frente a este panorama, ante esta presión social que nos insta a producir, uno se encuentra con individuos tan admirables como Edmund Gettier, quien, lo poco que escribió, fue bajo la instancia de la administración universitaria, que amenazaba con el despido. Porque no, los intelectuales tampoco se libran de estas exigencias.
    Otro ejemplo memorable es Joshua King, Profesor Lucasiano de gran prestigio (considerado un segundo Newton en la época) que no publico nada en vida, y entre cuyos manuscritos tampoco se hallo nada relevante.


Nota2: Este texto pertenecía a un proyecto mayor (muy vagamente delineado) llamado "la doctrina del hipertexto" (aunque quizá, en perspectiva, seria más apropiado llamarlo "Tradición escolástica"). En concreto, "Cítalo textualmente" seria uno de sus mandamientos, que podría venir acompañado por la "adenda ¿aclaratoria?" del apéndice de "del enajenado y el cambio", en el que también se trata el tema.
      Entre los pecados para ese imaginado libro estaría el de la traducción (si estudiase filología tal vez me atrevería con el tema, pero...creo que me viene muy grande); obvio, también en un sentido burlesco (¡quien podría hacer sombra a W. Benjamin!). De hecho, ese mismo texto podría servirme igualmente para parodiar la búsqueda -destinada al fracaso- de le mot just de Flaubert, aunque de todos modos tengo entendido que en la biografía de Lutero (uno de los grandes en la historia de la traducción) ya queda reflejado lo absurdo de esa angustia interminable. 

PS: a diferencia del resto de "idas de olla" este está escrito en forma de monologo en lugar de dialogo porque, como ya he comentado, es una autoparodia: yo mismo soy troll y trolleado.

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El pudor es un estigma social: descuartizame, y mis manos resquebrajadas te aplaudirn.